1. Ella


    Fecha: 22/02/2026, Categorías: Incesto Autor: DirtyAlba024, Fuente: CuentoRelatos

    Suspiré molesto, aún no sé cómo terminé accediendo a venir a esta estúpida fiesta alternativa tan famosa en redes sociales. La música está demasiado alta para mi gusto, y realmente por dónde lo mires, un asalariado panzón y cuarentón como yo no encaja para nada aquí.
    
    Le hice señas al barman, para que me atienda. Cuando se acerca tuve que hacer un gran esfuerzo para disimular mi confusión, ¿Era un hombre o una mujer?. En fin, pedí una cerveza bien fría y seguí escaneando el lugar.
    
    No fue muy difícil para mí notar que solo hay chicos y chicas jóvenes. Todos vestidos con arneses, ropa de látex y cadenas. Varios se estaban besando entre ellos e incluso se toqueteaban sin importarles nada.
    
    Sin querer, desvíe mi mirada hacia un hombre que estaba literalmente chupando la vagina a una mujer sentada en los taburetes más lejanos de donde yo estaba. Me estremezco y vuelvo a replantearme qué hago carajos aquí.
    
    Nervioso, tomé un sorbo de cerveza, fue entonces que la vi. Era “Ella”, pero desgraciadamente no estaba sola.
    
    Mi irritación se incrementó exponencialmente al ver qué estaba besándose indecentemente con esa otra joven, una rubia gorda y totalmente insulsa. Muy desagradable para mi gusto.
    
    En medio de su apasionado intercambio de saliva, “Ella” notó por fin mi presencia y me miró a los ojos con esa intensidad tan característica suya.
    
    Veo el hambre y el deseo crudo en su mirada. Por un momento, me perdí en mis pensamientos. Estaba absorto en los recuerdos de como ...
    ... “Ella” siempre dio la imagen de ser un dulce e inocente corderito. Una niña muy tranquila y ejemplar, quien se suponía que crecería para casarse con un hombre proveniente de una buena familia y ser una dama digna. Nada más lejos de la realidad.
    
    Decidí sostenerle la mirada, chocando con esos profundos ojos negros que parecen hechizarme cada vez mas y más. En una danza ardiente, en este maldito sin fin de deseo prohibido que tanto nos gusta a ambos. A veces me pregunto quién fue quien inició con esto, pero es realmente difícil saber incluso cuándo empezó todo. La única certeza aquí, es que, en una noche de verano hace aproximadamente cuatro años, el deseo nos venció y nos entregamos mutuamente al placer de entrelazar nuestros cuerpos por primera vez.
    
    Con un suspiro prolongado, vuelvo en mí y bebo un poco más de cerveza. Levantó el rostro y mi mirada se encontró nuevamente con la suya.
    
    Mi orgullo, mi sentido de superioridad, mi estatus social… todo queda reducido a cenizas cada que me enfrento con esos perversos ojos oscuros. Qué mirada tan terrible, seductora y provocativa, aún no doy crédito a qué exista una mujer así. “Ella” tiene absoluto control sobre mí y, es algo lamentablemente, el que lo sepa tan bien.
    
    La gorda notó el ardiente intercambio de miradas entre “Ella” y yo, y estúpidamente se aferra a su brazo buscando llamarle la atención al restregarle esas asquerosas tetas hechas con silicona barata. Que puta tan regalada.
    
    Fruncí el ceño ante esa escena y la ...
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