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Ella
Fecha: 22/02/2026, Categorías: Incesto Autor: DirtyAlba024, Fuente: CuentoRelatos
... observé a “Ella” sonreír con arrogancia. Molesto, decidí desviar mi mirada hacia cualquier otra parte, para evitar seguir viendo más de esa mierda. “Ella” sonreía altanera, claramente estaba disfrutando eso. Unos minutos después, se acercó con la rubia hasta la barra, donde casualmente me encontraba yo. Ambas se acomodaron a mi lado. Mierda. En ese momento, deseaba enojarme, putearla, decirle que no vuelva a mandarme más mensajes, simplemente deseaba odiarla… pero cuando “Ella” esboza esa maldita sonrisa. Suspiré. Dios… Cómo detesto no poder decirle nunca que no y sentir que mis mejillas se ruborizan, al mismo tiempo que mi pene se erecta debajo de mis pantalones, aprisionado por el aparato de castidad que “Ella” me obligó a usar. Aún después de tantos años no puedo creer que, con tan solo sentir su mirada arrogante sobre mi y ver esa estúpida sonrisita suya, hace que yo me ponga cachondo de esta manera. Incluso le permití ponerme un puto vibrador en el culo, y puedo sentir como “Ella” está jugando con el controlador, haciéndome jadear levemente. Y a pesar de todo esto, no puedo entender cómo es qué la deseo tanto, qué aún anhelo sentir sus besos hambrientos sobre mi piel y el tacto de sus suaves dedos en mi verga palpitante. La piel se me erizó al recordar algunas de nuestras tantas noches de pasión compartida. Salí de mi ensoñación cuando escuché un jadeo suave a mi lado, inconscientemente dirigí mi mirada, un tanto curiosa, hacia la fuente de aquel ...
... sonido. “Hija de puta”. Esa simple frase, llena de veneno, se escapó de mis labios en un áspero murmullo. Bajé la mirada, con el ceño fruncido, tratando de ignorar cómo “Ella” está metiendo la mano debajo de la pollera de la rubia. Mordí sutilmente mi labio con impotencia. Al ser de aluminio, la barra reflejaba la mirada petulante de “Ella” sobre mí. Sí, así es la cosa, “Ella” está gozando con mi miserable molestia y, mientras tanto, sigue metiéndole los dedos a la gorda puta esa. Mis propios dedos aprietan con bronca el vaso casi vacío de cerveza, cuando “Ella” sube la falda de la gorda asegurándose de que yo, desde mi posición, pudiese ver perfectamente como sus finos y expertos dedos, le acariciaban el clítoris, robándole varios gemidos a la rubia. Parecía que a ellas no les importaba el hecho de que yo estaba justo a su lado o que había muchas personas alrededor. Pero bueno, la música era tan fuerte que solo yo, que estaba literalmente a su lado, podía escuchar esos espantosos chillidos de cerdita. Suspiré nuevamente y tomé un sorbo de mi cerveza fría. “Ella” nunca perdió su sonrisa, salvó que ahora está lamiendo y mordiendo el cuello grasoso y sudado de la chica esa. Sus dedos ya están por debajo de la tanga de la gorda. Puedo ver cómo “Ella” bombea rítmicamente dentro de esa olorosa vagina, haciendo que le tiemblen las piernas a la «Miss Piggy». Quiero irme, ya no aguanto más de esta mierda. Me levanté de mi asiento, mi molestia ya era evidente y las intenciones ...