-
Impulso hacia la lujuria - La secuela
Fecha: 26/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: WithoutShame, Fuente: TodoRelatos
... cara el primer chorro de semen, después vino el siguiente que acabo sobre mis pechos y finalmente terminó masturbándose mientras frotaba su miembro contra mi sexo, a través de mis bragas, y las empapaba con su esperma. Después de semejante confesión yo estaba que me subía por las paredes. Deseaba que mi joven feligresa volviera a introducirse mi miembro en su boca y así poder descargar la enorme presión que sentía, pero no ocurrió. - Padre, no sé que hacer, no puedo despedirle después de haberme proporcionado uno de los mejores orgasmos de mi vida, tampoco creo que pueda resistirme si vuelve a intentar algo conmigo, y no quiero serle infiel a mi marido que siempre me ha tratado maravillosamente. Necesito su consejo desesperadamente. La situación de aquella mujer era verdaderamente complicada y desde luego yo no tenía una fórmula mágica para ayudarla a escapar de las garras de la tentación. Intenté darle consuelo y le aconseje que cuando el jardinero fuese a trabajar, ella saliese a hacer algún recado. Cuando se marchó no pude levantarme a despedirla puesto que seguía con el pene fuera de los pantalones y completamente duro, así que hice como que rezaba por su alma. En cuanto salió por la puerta me levanté sin guardar mi miembro y me dirigí a mí joven feligresa en tono autoritario. -Sal de ahí ahora mismo. Ella salió de debajo del escritorio y se incorporó bajando la mirada completamente embargada por la culpa. - ¿Como se te ocurre hacer semejante cosa sin ...
... mi permiso? Y encima en una situación tan delicada. No sabía si estaba más enfadado por lo que había hecho o porque hubiese dejado de hacerlo justo cuando yo iba a terminar. - Lo siento, la historia de esa mujer ha hecho que me calentase muchísimo y al ver como iba creciendo su bulto no he podido resistirme, pero en cuanto he llegado al orgasmo he parado para no seguir molestándole. A pesar de su cara de compungida tenía unas ganas tremendas de darle un escarmiento. -Esta vez si que te voy a castigar, lo que has hecho no tiene nombre. Sin que yo le dijera nada más, me dio la espalda, se apoyo sobre mi mesa, se subió la falda, se bajó las bragas y sacó su trasero dejándolo a pocos centímetros de mi erecto miembro. No pude resistirme a agarrar con fuerza sus nalgas y separárselas hasta poder contemplar como manaban flujos de su sexo. Ella se movió ligeramente acercándose a mí hasta sentir mi glande presionar la entrada de su vagina y comenzó a frotarse contra él intruduciéndoselo poco a poco. -No, esta vez necesitas un auténtico castigo. Agarré mi miembro y saqué los pocos centímetros que se había metido en la vagina para apuntarlo a su esfínter. Presioné la punta sobre él mientras no dejaba de amasar con fuerza sus nalgas y separárselas. Cuando conseguí introducirle la punta por el recto ella emitió un pequeño gemido. -¡Cállate pecadora! Voy a darte tu merecido castigo. Acompañe mis palabras con un fuerte cachete sobre una de sus nalgas y comencé a ...