1. Impulso hacia la lujuria - La secuela


    Fecha: 26/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: WithoutShame, Fuente: TodoRelatos

    ... más sin un miembro masculino, noté verdadera desesperación en su voz, temí que se diera a la mala vida y se descarriara definitivamente. Le expongo como fueron nuestras conversaciones para que pueda entender mi actuación.
    
    - Padre, hace tiempo que tuve mi último encuentro con mi compañero y siento como va creciendo un fuego en mi interior que no soy capaz de aplacar con nada, estoy desesperada, necesito sentir un hombre dentro de mi, incluso me he planteado ir a algún club nocturno en busca de alguien dispuesto a saciar mis ansias.
    
    - ¿Ya no consigues calmarte ni con tus manos ni siquiera con objetos?
    
    - No Padre, me paso el día introduciéndome cosas por todos mis orificios pero siempre necesito más, ya no sé que hacer. Necesito apagar este fuego que me consume.
    
    - No debes ceder ante las tentaciones, esa senda que te planteas tomar es muy peligrosa, te puede llevar al castigo eterno.
    
    - Lo sé Padre, pero no puedo resistirme, ayúdeme por favor.
    
    - Intento guiarte de la mejor manera posible pero cada vez me resulta más complicado hacerlo.
    
    - Por favor no deje que caiga en las garras de cualquier pecador, yo solo necesito un pene que me sacie.
    
    - Hija, yo no puedo ni ayudarte, ni aconsejarte sobre eso.
    
    - Pero podría dejarme el suyo, es el único que sé que no intentará llevarme por el mal camino.
    
    Imagínese mi sorpresa al oír esas palabras, mi cabeza empezó a dar vueltas y llegué a la conclusión de que permitirle usar mi miembro para saciarse era un acto de ...
    ... caridad.
    
    - ¿Que pretendes hacer con él, hija?
    
    - Solo verlo y tocarlo un poco -Me dijo con una voz entre inocente y suplicante, no pude resistirme a ayudarla, salí del confesionario y comprobé que no había nadie por los alrededores.
    
    - Si crees que con eso podrás calmarte pasa al confesionario.
    
    Mi joven feligresa entró en el pequeño cubículo cerrando la puerta tras de si, después se arrodillo ante mí y mientras me miraba como pidiendo mi aprobación, dirigió sus manos a mi miembro para liberarlo. Me pareció muy inapropiado que notase la tremenda erección que me había provocado pero era imposible evitarlo. En cuanto la tuvo a la vista comenzó a masturbarme suavemente, al poco tiempo vi como llevaba una mano hasta su sexo, levantando su falda e introduciéndola en sus braguitas. Mientras se tocaba no apartaba la vista de mi falo, me estaba excitando sobremanera la lujuria que desprendían sus ojos. Así estábamos cuando otra feligresa, ya entrada en la cuarentena, vino a confesarse con la mala suerte de que también eran de índole sexual sus pecados.
    
    -Padre, últimamente he tenido pensamientos impuros.
    
    Como puede entender necesitaba conocer hasta donde había llegado con sus pensamientos para poder dar por válida su confesión.
    
    -Hija, necesito conocer esos pensamientos para darte la penitencia correcta.
    
    -Me da mucho apuro contárselos pero si no queda otro remedio tendré que empezar por el principio. Todo empezó con el buen tiempo, hace ya bastantes meses mi marido ...
«1234...15»