1. Impulso hacia la lujuria - La secuela


    Fecha: 26/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: WithoutShame, Fuente: TodoRelatos

    ... se la introduje en la vagina. Mientras le penetraba al unísono sus dos orificios con aquellas velas, podía ver como manaban fluidos de su sexo al tiempo que ella emitía pequeños gemidos y no paraba de mover sus caderas acompañado las penetraciones. A pesar de la fuerte tentación que sufrí conseguí mantenerme casto y hacerla llegar al clímax sin usar mi endurecido miembro.
    
    Cuando por fin terminó su orgasmo, recompuso sus ropas, me agradeció exageradamente lo que había hecho por ella y se fue. Yo me quedé con una erección enorme, pasé el resto del día rezando para evitar caer en la tentación de tocarme hasta que por fin me dormí.
    
    Al día siguiente seguía intranquilo y puse una excusa para no tener que ir al confesionario porque me daba miedo que volviera a aparecer mi joven feligresa, que me volviese a tentar, no poder resistirlo y acabar sucumbiendo a mis más bajos instintos. Me encerré en mi despacho a meditar para intentar buscar una solución al enorme problema que se me planteaba.
    
    A media tarde alguien llamó a mi puerta y le dejé pasar. Ahí estaba ella con su cara de inocente y su cuerpo pecaminoso.
    
    - He preguntado por usted y me han dicho que podría encontrarle aquí.
    
    - Hoy no puedo confesarte, no me siento con fuerzas.
    
    - Lo necesito Padre, ayer volví a pecar. A pesar de la penitencia que me aplicó, esta mañana he recordado la confesión de la mujer y he acabado tocándome.
    
    - De verdad que hoy necesito meditar, puedes confesarte con cualquier otro.
    
    - ...
    ... No puedo hacer eso, ningún otro sacerdote me comprendería como usted, además tendría que contarle toda mi historia para que pudiera ponerse en mi lugar e imponerme la penitencia adecuada.
    
    Según dijo eso volvieron a llamar a la puerta de mi despacho. No quería que nadie me viera allí con esa joven y le dije que se escondiera bajo mi escritorio. Hice pasar a tan inoportuna visita y resultó ser la misma mujer del otro día.
    
    - Padre, ya me han comentado que se encuentra algo indispuesto pero necesito su consejo y su guía. Esta vez he caído en la tentación.
    
    Comprendí que esa mujer estaba verdaderamente necesitada de consejo y acepté escucharla. Se sentó en una de las sillas que hay frente a mi escritorio y a mí no me quedo más remedio que ocupar mi sitio habitual. Al hacerlo pude ver a mi joven feligresa agazapada a mis pies bajo el escritorio y me temí lo peor.
    
    - Esta vez yo he intentado rehuir la tentación pero ha sido más fuerte que yo. Cuando vino el jardinero me mantuve dentro de casa, aunque tengo que admitir que de vez en cuando echaba alguna mirada a través de las ventanas para verle trabajar con el torso desnudo. Decidí seguir su consejo y me dedique a sacar la ropa de los armarios para ver que podía donar a la parroquia. Lo que pasó es que el jardinero me llamó para que le dijera dónde quería poner exactamente unas lavandas y unos romeros. Tardamos un poco en decidir la mejor ubicación para cada planta, mientras lo hacíamos yo no podía dejar de mirar como se le ...
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