1. ♓️ Piscis III


    Fecha: 06/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    ... minuciosa, drenaje, sutura. Cada segundo era un pulso contra la infección que ya amenazaba con extenderse. El sudor le corría por la frente bajo la mascarilla, pero sus manos no temblaron ni un instante.
    
    Cuando finalmente terminó, Daniel fue trasladado a la sala de recuperación, sedado, con los monitores registrando un ritmo estable. Había sobrevivido.
    
    Cloe, exhausta, permaneció a su lado. No estaba de guardia, no tenía obligación alguna, pero no podía irse. Miro a su alrededor y no la vio. Su indignación y malestar aumentaron
    
    Se acercó a la mesa donde reposaban las hojas médicas. El informe operatorio tenía la firma de Victoria en el apartado de “cirujano principal”. Cloe sintió un nudo en la garganta.
    
    —Maldita sea Vicky … —susurró. Dudó un instante por ser su amiga, pero la ética estaba por encima de la amistad.
    
    Sin vacilar, tomó un bolígrafo, firmó y dejó su huella dactilar debajo, rectificando el documento, en constancia que había sido ella quien realizó la operación ya que Victoria la había abandonado. Luego llevó el expediente a la sala médica, donde la jefa de turno sin inmutarse, estampó el sello oficial. Se quedó con la copia
    
    Era su manera de proteger a Daniel, de proteger también la verdad.
    
    Eran casi las 12:30 de la noche cuando por fin Victoria apareció en el pasillo, con el pelo aún húmedo, sin maquillaje, y un aire de preocupación que a Cloe le repugnó de inmediato.
    
    Se acercó con paso apresurado.
    
    —¡Cloe! —exclamó, intentando abrazarla—. ...
    ... ¿Cómo está? ¿Cómo salió todo?
    
    Cloe alzó la mano para detenerla, sin corresponder el gesto. Su mirada era dura, implacable.
    
    —Se complicó —respondió con frialdad—. A causa de la espera, el apéndice se rompió. Fue peritonitis.
    
    Victoria palideció.
    
    —Pero… ¿está bien?
    
    —Con tratamiento y reposo, lo estará. Pero por tu negligencia fue grave.
    
    El silencio entre ellas se volvió insoportable. Una enfermera pasó, informando que el paciente seguía sedado. Cloe agradeció con un gesto y esperó a que se alejara.
    
    Entonces, giró hacia Victoria, sin suavizar ni una palabra.
    
    —Hoy pusiste a prueba la ética médica.
    
    Victoria tragó saliva.
    
    —Cloe… fueron los nervios.
    
    —¿Nervios? —repitió Cloe, con una mezcla de ira y desprecio—. ¡Por nervios uno no abandona a su prometido en una camilla! Por nervios te quedarías aquí, esperando, mordiéndote las uñas hasta ver cómo sale de la operación. Pero tú llegaste tarde. Con el pelo mojado. Como si vinieras de…
    
    —No es lo que piensas —intentó interrumpirla.
    
    —¡Ahórratelo! —escupió Cloe, dando un paso atrás—. Guárdate tus excusas para después. Porque después de lo que hiciste hoy, las vas a necesitar para que Daniel te perdone.
    
    Victoria se aferró a un último hilo de esperanza.
    
    —Él no sabe que fuiste tú quien …
    
    —Lo sabrá —cortó Cloe, con voz firme—. De eso me encargaré yo.
    
    —Por favor, Cloe… —susurró Victoria, la máscara de seguridad desmoronándose en súplica.
    
    Pero Cloe ya no la escuchaba. Se giró sobre sus talones ...
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