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Al principio lloré, grité, y hasta le supliqué para que me lo sacase, pero luego comencé a menear mis nalgas, y ha gemir y chillar de placer.
Fecha: 10/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Gays Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... insistir un poco, para que, terminara diciéndole que sí. Por lo que a medida que él manoseaba mi verga, yo comencé a masturbarlo, y así seguimos haciéndolo, hasta que, en cierta ocasión, mientras que lo masturbaba, él comenzó a tocar mis nalgas, a lo que al principio no le di importancia, hasta que mi amigo comenzó, a rozar mis nalgas con su verga. De inmediato se lo reclamé, pero lo que me dijo fue. “Es que tú tienes unas nalgas tan lindas, tan bien formadas, y tan redonditas, que provocan agarrarlas. Contrario a las mías que son planas”. No sé, pero esa tonta excusa, como que me bastó para que lo dejase seguir tocándome las nalgas, además, para él era evidente que yo disfrutaba tanto agarrando su verga, entre mis manos, que le dije que estaba bien, que él podía seguir agarrándome las nalgas. Y así seguimos, yo dejándome agarrar las nalgas por mí amigo, mientras lo seguía masturbando, pero como a la semana siguiente cuando nos volvimos a ver en nuestro escondite, cuando ya habíamos comenzado a disfrutar de nuestro juego, de momento se le ocurrió pedirme le mamase su verga. De inmediato le dije que no, diciéndole. “Además, ni tan siquiera te la has lavado”. Fue cuando me condujo a uno de los baños, que aun funcionaban, y frente a mí, en uno de los lavamos, se lavó con bastante jabón, y agua toda su verga. Aunque continué negándome, diciéndole. “Una cosa es que te haga la paja, y te deje que me agarres las nalgas, y otra muy diferente, el que me ponga a mamar tu verga”. Fue ...
... cuando mi amigo sacó un envase de dulce de leche, que él sabía que a mí me gustaba mucho en ese tiempo, y me dijo. “Bueno si quieres lo endulzas”, y de inmediato regando una buena cantidad sobre la colorada cabeza de su verga, me volvió a proponer que le mamase la verga. Bueno la verdad es que, no me pude resistir, y acercando mi cara a su verga, comencé por pasar mi lengua, como si se tratase de un helado, para luego comenzar a chupar, y chupar, hasta que le dejé su verga, sin una sola gota de dulce de leche. Apenas quité mi boca, de su verga, mi amigo le volvió a derramar más dulce de leche, y al terminar de hacer eso, me dijo. “Si quieres chúpamela otra vez, pero ahora hazlo más lento”. Eso lo hicimos varias veces más, hasta que, de momento acabó dentro de mi boca, la cosa es que en ese momento terminé tragándome todo su semen. Eso lo volvimos a repetir en varias ocasiones, pero no solamente con dulce de leche, sino que también con Nutella, que también me encantaba a mí, así que mientras yo le mamaba su verga, mi amigo se las ingeniaba para seguir agarrándome las nalgas, e ir penetrándome con sus dedos, a lo que yo no me oponía. Hasta que finalmente, cuando un día mi amigo me dijo. “A ver si hoy, me dejas que te lo meta.” En ese momento, no supe, o no pudo decirle que no, al fin, y al cabo, le había hecho un sin número de veces la paja, lo había dejado que me agarrase las nalgas, y hasta me había puesto a mamar su verga, al tiempo que me introducía sus dedos dentro de mi ...