-
Al principio lloré, grité, y hasta le supliqué para que me lo sacase, pero luego comencé a menear mis nalgas, y ha gemir y chillar de placer.
Fecha: 10/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Gays Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... culo. Esa tarde, mi amigo vino bien preparado, trajo vaselina, y por un buen rato antes de enterrarme su verga, primero se dedicó a dilatar mi culo, con sus dedos, así que cuando se colocó tras de mí, y comencé a sentir la cabeza de su verga, como se iba enterrando dentro de mi culo. Al principio lloré, grité, y hasta supliqué que me lo sacase, pero al poco rato, sin que me dijera nada, comencé a menear mis nalgas, y ha gemir y chillar de placer como si fuera una chica, pidiéndole que me diera más, y más duro. Con el tiempo, seguí haciendo con él, lo que a mi amigo le daba la gana, mientras que yo disfrutaba de todo lo que él me hacía, ya fuera moviendo mis nalgas, o chupando su verga. Hasta que una tarde, justo cuando me tenía bien clavado, llegó otro de nuestros amigos, y nos encontró a mi penetrando por el culo, bueno, se lo podrán imaginar, al recién llegado se lo tuve que mamar, y luego dejar que me penetrase, y así poco a poco, la mayoría de nuestros amigos fueron descubriendo, que a mi me gustaba que me dieran por el culo. Cuando terminamos de estudiar en el instituto, no sé cómo mis padres enteraron de mis deslices, y sin tan siquiera consultarlo conmigo, me exigieron que entrase a un seminario, y que para llegar a ser cura. Pero unos años más tarde, lo que mis padres ignoraban, es que fue peor el remedio que la enfermedad. Ya que, eventualmente fui expulsado del seminario, por estar acostándose con varios seminaristas, y ahora, después de operarme, me dedico al oficio más antiguo del mundo.