1. Rojo intenso (2): Secreto en la oficina (parte 2)


    Fecha: 16/03/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ElPecado, Fuente: CuentoRelatos

    ... piernas.
    
    La sala de juntas olía a café recién hecho y nervios.
    
    Los creativos del estudio, los diseñadores, el equipo de cuentas… todos estaban ahí. Algunos evitando mirarse. Otros mordiéndose el labio. Nadie comentaba abiertamente lo que acababa de ocurrir minutos antes, pero las miradas lo decían todo.
    
    La jefa y su subordinado, tras una puerta abierta. El rumor ya no era rumor. Era real. Y el eco de los gemidos de Rosanna aún parecía vibrar en las paredes del estudio.
    
    Ismael fue el último en entrar. Cerró la puerta con calma, y se sentó, sin decir una palabra. Su rostro estaba sereno, aunque en sus ojos vivía una mezcla de orgullo, ansiedad y algo más… algo que se parecía peligrosamente al amor.
    
    Rosanna estaba sentada en la cabecera. Impecable. Dueña de sí misma. Ni una sola arruga en la ropa, ni una nota de vergüenza. Solo confianza. Poder. Y un leve rastro de semen en la comisura de sus labios.
    
    Carraspeó. Se cruzó de piernas.
    
    —Quiero agradecerles a todos por llegar puntuales —comenzó—. Sé que… esta mañana ha sido intensa para muchos.
    
    Silencio absoluto, mientras ella con su lengua limpio el manjar que le quedaba en la boca.
    
    Rosanna apoyó los codos sobre la mesa y entrelazó los dedos, estudiando los rostros frente a ella como si fueran piezas de un tablero.
    
    —No voy a fingir. Lo que vieron ocurrió. Fue real. Y fue decidido. Y no me arrepiento.
    
    Un par de ojos se abrieron con sorpresa. Otros se desviaron hacia Ismael.
    
    —Lo que haga yo con mi ...
    ... cuerpo, dentro o fuera de esta oficina, es asunto mío. Y si a alguno le incomoda… —pausa breve— puede tomarse el resto del día libre. Pero si a alguno le inspira, le enciende, o le da curiosidad… están en su derecho también. Este es un espacio creativo, libre, y a partir de ahora también más honesto.
    
    Un silencio cargado de electricidad se instaló. Nadie se reía. Nadie objetaba. Pero algo en el aire se transformaba.
    
    —Lo único que exijo —continuó Rosanna con un tono más bajo, más cercano— es respeto. Y verdad. Si sienten, si desean, si imaginan… háganlo. Sin miedo. Ya basta de oficinas frías y miradas reprimidas, pero todo consensuado.
    
    Fue entonces cuando Vanessa, la recepcionista de cabello rubio platinado, cruzó las piernas con cierta lentitud y clavó los ojos en Rosanna.
    
    —¿Y si el deseo no solo fuera hacia uno… sino hacia dos? —dijo con una voz suave, pero firme.
    
    Las miradas se movieron hacia ella.
    
    Rosanna sonrió levemente. Una sonrisa que no era burla. Era reconocimiento.
    
    —Entonces será bienvenido, Vanessa. Mientras haya consentimiento… todo lo que pase entre estas paredes, queda entre estas paredes.
    
    Un murmullo casi imperceptible recorrió la sala. Algunos ojos bajaron. Otros brillaron con interés. Y en ese instante, todos entendieron: el estudio acababa de cambiar. No solo por la pasión de una jefa. Sino porque Rosanna les había dado permiso de ser auténticos. Incluso si eso significaba dejar salir lo que siempre habían callado.
    
    La sala de juntas ...