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Fantasía de una mujer casada con un hombre mayor (parte 4)
Fecha: 21/03/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: CristiMorbo, Fuente: CuentoRelatos
... triangulitos de la parte de superior de mi bikini, de forma que mis pezones, quedaron al descubierto. Haciendo una pinza con sus pulgar e índice de cada mano, Pepe, pellizcó mis pezones. Y no sólo eso. Si no que, tiró de ellos, haciéndome daño. -Joder, qué tetazas tienes. Pareces una puta vaca lechera –Decía Pepe, mientras tiraba de mis pezones. Sus ojos miraban con ansia mis pechos, talla 95. Después de unos pocos segundos estirando mis pezones, empezó a golpearlos con las palmas de las manos, desde arriba. Es decir, situaba su mano por encima de cada uno de mis pezones y bajaba su mano. Estuvimos así, un buen rato. Alternando estiramientos en mis pezones con azotes sobre los mismos. Yo sentía que mis pechos ardían. Me quemaban. Pero me daba igual. Ese trato, me gustaba. Demasiado. De repente, Pepe, paró. Levantó la palma de su mano, en dirección a mi mejilla. Pero cuando iba a abofetearme la cara, vi un brillo en sus ojos. Paró su mano, rozando mi mejilla. -No –Me dijo, mirándome muy serio– Así no. Merecerías que te diera unas cuantas bofetadas por haberte corrido antes que yo. Pero… no. Voy a hacer otra cosa que sé que, además, te va a gustar –Me dijo Pepe, con una sonrisa socarrona en la boca -Pe… Perdón, Pepe, Don José –Balbuceé. Por un momento, el dolor se relajaba en mis pezones, liberados. Lo que no se relajaba era mi excitación. ¿Qué era lo que Pepe iba a proponerme?, ¿Cómo iba a castigarme? Me fije en su rostro. Parecía pensativo. ...
... Como si estuviese barajando sesudas alternativas. Por fin, me dijo: -Escúchame bien, ramera de mierda, te voy a castigar dándote una follada como la buena perra que eres. Pero antes, mientras que voy a por los jodidos condones que cogí de tu casa –Hizo una pausa– Quiero que vayas hacia el sofá –con su dedo, apuntó hacia el interior del salón. Al sofá donde antes había estado sentado– y quiero que me esperes con el culo en pompa y sin la mierda del bikini ese, con tus tetazas de vaca apoyadas en el brazo del sofá ¿Me has entendido, fulana? Mi mente trataba de procesar lo que mis oídos acaban de oír. Quería que le esperara, desnuda, frente al sofá. Con mis pechos, apoyados sobre el brazo del mismo. Si su castigo consistía en humillarme, lo estaba consiguiendo. -Sí. Está claro. Por supuesto, don José y… perdón –Esbocé una sonrisa. Una sonrisa que casi desapareció de mi rostro cuando Pepe me cogió del cuello, me escupió una vez más y me dijo. -Pues cumple lo que te he dicho. A continuación, vi a Pepe caminar por el pasillo y meterse en una habitación. Ni siquiera se volvió a mirarme. Rápidamente, caminé hacia el sofá. Me puse como me indicó. Mis pechos, apoyados en el brazo del sofá. Era, como si mi espalda fuera una continuación del mismo. Abrí un poco las piernas y esperé. Pepe, se demoró, a propósito. Tal vez un par de minutos o quizás tres. Me hacía esperar. Me humillaba. Sí, resultaba humillante para mí esperar en esa posición. Mirando la ventana ...