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Fantasía de una mujer casada con un hombre mayor (parte 4)
Fecha: 21/03/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: CristiMorbo, Fuente: CuentoRelatos
... del salón. De espaldas a Pepe. Con el culo en pompa y mis 95 apoyadas en el brazo del sofá. Pero esa humillación, lejos de enojarme, me gustaba. Por fin, Pepe, se acercó. Me dio unos cuantos azotes, duros. Secos. -Menudo culazo tienes, fulana. -Gracias –Respondí. -Este coño y este culo, son todo míos, ¿Verdad? –Me dijo. El tono de su voz sonaba neutro. -Por supuesto, don José –Le respondí, excitada, nerviosa. -Dímelo. Di, a quien perteneces –Esta vez, su tono era duro. -A don José –Le respondí. Me di cuenta que mi sexo ya estaba, de nuevo, mojado. A continuación, Pepe se situó detrás de mí. Noté como su miembro, envuelto en el plástico del condón, se hacía paso en mi sexo. Ahí, Pepe, empezó una follada, brutal. Sacaba por completo sus trece o catorce centímetros y los volvía a clavar en mi interior. Violento. Rudo. A veces, me cogía del pelo o azotaba mi culo. Yo, estaba ida. De nuevo, estaba en el cielo. Encantadísima. Casi no me di cuenta que Pepe decidió cambiar de agujero. Sin avisarme. Empezó a penetrarme el ano. Al principio, costó. Me dolió, pero no me quejé. Luego, la sensación de ardor dio paso al éxtasis. Estuvimos, no sé. Puede que una hora. Puede que algo más. Durante ese tiempo, Pepe, penetró de forma violenta mi sexo y mi culo. Como quiso. Él ponía el ritmo. Yo, solo gemía. El sofá se había ido desplazando a cada empellón de Pepe. Ahora, el brazo contrario a donde yo seguía teniendo mis pechos apoyados, estaba contra ...
... la ventana. Solo sé que, desde donde estaba, solo veía la ventana de la casa de Pepe y sus cortinas, algo feas. Recuerdo que casi me corro un par de veces más. Pero, por temor a un nuevo enfado de Pepe, no lo hice. Aunque, mentalmente sí lo había hecho. Tanto, que no deseaba que aquella tarde acabara nunca. Finalmente, oí rugir a Pepe. -Me voy a correr, trágatela joder –He dicho rugir, porque fue eso lo que acompañó a esas palabras. Me puse de rodillas, sintiendo el peso del lateral del sofá, como antes había sentido la pared. El miembro de Pepe, entero, de golpe en mi boca. Y ese líquido, caliente, espeso, bajando directamente por mi garganta. Esta vez, era yo misma la que me demoraba en sacar su miembro de la boca. Tragando, chupando, volviendo a tragar. Si me llegan a contar que tragaría el semen de un hombre de 67 años y que, además, lo disfrutaría, ni lo creería. Y ahí estaba yo. Mientras Pepe, sonreía, triunfal. Sus manos, en jarras. -Joder, fulana… qué follada –Decía, entre jadeos. Yo le miraba a los ojos, de rodillas, con la espalda, aún, apoyada contra el sofá. Sonreía. -¿Ha disfrutado don José? –Le dije, agrandando mi sonrisa, mirándole a los ojos. -Sí y tú, más –su mano derecha, sujetaba mis mejillas– ¿A que sí, fulana? Asentí. Estaba encantada. Aunque, las siguientes palabras de Pepe, casi me borran la sonrisa de la boca. -Bien, pues ahora, vas a hacerme la comida. Me apetecen –Su cara, hizo una mueca, como si estuviera pensando– ...