-
Fantasía de una mujer casada con un hombre mayor (parte 4)
Fecha: 21/03/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: CristiMorbo, Fuente: CuentoRelatos
... macarrones. Aquello, ya era el colmo. Pepe, no solo me follaba. Por donde quería. Si no que además, tenía que hacerle la comida. Me incorporé. Iba a decir algo, cuando vi como él se daba la vuelta, poniéndose de espaldas y encendía la tele. -Cuando estén listos, me llamas. Ah, en la nevera hay un bote de tomate abierto, pónselo. Y queso rallado. –Después de esto, se volvió hacia mí, pero únicamente, para mover el sofá y dejarlo, más o menos, donde estaba antes. Me fui a la cocina, furiosa, a la vez que excitada. Mucho. Más de lo que estaba dispuesta a admitir. La comida, transcurrió sin más. Los dos comimos en la cocina. Desnudos. Nuestra conversación giró en conocernos un poco más. Personalmente. Casi sin querer, le conté a Pepe mi vida. La tarde, pasaba. Se habían hecho casi las 20 de la tarde. Yo ahora continuaba con mi bikini. Pepe, con sus slips y una camiseta. Seguíamos hablando, ahora, en el salón de su casa. Sentados en ese mismo sofá donde antes… De repente, Pepe miró un reloj de agujas, analógico, que estaba en una repisa encima del televisor. -Coño, las 20:00. -¿Qué pasa a las 20:00? –Pregunté, curiosa -Ya lo verás. –Pepe, se levantó– Quiero que te vayas. A tu casa -¿Qué me vaya? –De repente, me sentí pequeña. No quería irme. Estaba encantada. -Sí, pero volverás –Pepe, reía, malicioso. -¿Cómo? –No entendía nada. Estaba extrañada con todo aquello. Pero algo me decía que Pepe, de nuevo, estaba jugando conmigo, porque su ...
... sonrisa, se volvió muy seria. -Escúchame bien, fulana. Ya sabes que no me gusta repetir las cosas. –Hizo una pausa. Cuando se aseguró que mis ojos estaban clavados en los suyos y que yo le prestaba toda la atención, continuó– Quiero que vayas a tu casa y que cojas la faldita y la blusa aquella con la que nos conocimos. Pero no quiero que te la pongas. La traes… en una bolsa. O como te salga del coño. Pero la traes, ¿entendido? -S… sí, pero, ¿Para qué?, no te gusta mi bik… –Pepe, no me dejó terminar. Os juro, que no lo vi venir. Su mano, directa a mi mejilla, dándome un buen bofetón. Si no me apoyo en el sofá, me habría ido al suelo. -Que no protestes. Obedeces. Y… una cosa –Ahora, volvía a sonreír. Ligeramente. Esa sonrisa de cerdo que tanto me pone. Suspiré, mirándole a los ojos. De nuevo, el escalofrío recorriendo mi espalda. -Siii? –Dije, con un hilillo de voz, tragando saliva. Su sonrisa malévola, me hacía sentir puntadas en mi sexo. -Esta noche va a pasar algo que puede que no olvides jamás. Quiero saber, quiero que me asegures que eres una puta a mi servicio. Quiero que me lo digas. ¡¡¡Dilo!!! –Esto último, lo dijo gritándome. -Sí, soy una puta, a tu servicio… don… don José –Dije, casi temerosa. Sin saber qué auguraba para mí. -Bien, porque esta noche, vas a ser una puta. Ahora, vete. No podía. Os juro, que no podía. No podía mantener la serenidad. Estaba en casa, poniendo en una bolsa de cartón, de esa que entregan en las tiendas de ropa ...