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Observada primero y follada después
Fecha: 21/03/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: insaciable, Fuente: CuentoRelatos
Para empezar, quiero deciros que quiero mucho a mi marido. Lo que me sucedió fue algo totalmente imprevisto, algo que nunca hasta ahora me había decidido a contar y espero que algún día me perdone. Le fui infiel y no me arrepiento. Como habréis deducido soy una mujer felizmente casada desde hace más de veinte años Ahora tengo 46 años y la edad no perdona (aunque he observado que hay muchos seguidores de las mujeres maduras en este invento de internet). Mis pechos, bastante abundantes, hace tiempo que dejaron de mirar al frente, igual que mi trasero bastante ancho, pero aun firme. Soy muy morena de piel y tengo unos bonitos ojos marrones y el pelo corto. Estoy algo rellenita y tengo una frondosa mata de pelo que arropa mi conejito. A mis 37 y nunca le había puesto los cuernos a mi Gerardo, pero todo se fue al traste, como todos los viernes acudí a la feria que hacen en la capital de la provincia donde vivo. Un mercadillo de ropa y alimentación donde suelo comprar lo de la semana y conseguir algún vestido a muy bajo precio. En uno de los puestos elegí varios vestidos y un bikini que estaban bastante bien de precio los necesitaba porque me había citado con un amigo a culear en una playa, sería la primera vez que le pondría los cuernos a mi marido y a mí me iban a poner una buena verga en mi vagina, pese a ser tallas menores a la mía. Dudaba entre comprarlos o dejarlos para otra ocasión cuando el vendedor, un gitano de unos cuarenta años que regentaba el puesto junto a ...
... su mujer y sus hijos, me sugirió que podía pasar a la furgoneta y probármelos tranquilamente en su parte posterior. Como necesitaba el bikini para ese verano y era una autentica ganga, entré por la puerta de atrás y pasé a una especie de probador que tenían colocado en la furgoneta, bastante amplia y con una cortina que separaba la cabina de la parte trasera. A mi lado había un espejo, y comencé a desvestirme no sin antes asegurarme de que la puerta estaba bien cerrada y que nadie podía espiarme desde fuera. Cuando me quité el vestido que llevaba, noté que había una pequeña abertura en la cortina y un ojo observaba nervioso a través de ella. Era uno de los hijos de los dueños, un joven de unos 18-19 años, que al parecer había decidido darse una buena razón de vista esa mañana. Pensé en marcharme y formar un escándalo, pero algo en mi interior me frenó y seguí como si nada. Mientras me probaba el primer vestido una sensación extraña me invadió, y note como se me humedecía el coñito con la idea de pensar que alguien me estaba mirando y que estaba gozando con mi cuerpo. Decidí ofrecerle un espectáculo que no iba a olvidar fácilmente. Tras quitarme el vestido preparé el bikini para ponérmelo. A simple vista, una mujer como yo, en un bikini tres tallas menor no era fácil de introducir. En ese momento yo estaba en bragas y sujetador, y fui quitándome el sujetador, dejándolo caer hacía adelante mientras mis grandes tetas eran liberadas de su prisión. Lo dejé a un ...