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Observada primero y follada después
Fecha: 21/03/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: insaciable, Fuente: CuentoRelatos
... lado y me sopese los pechos hacía arriba, como había visto en alguna película porno que mi Gerardo solía ver los sábados por la noche, antes del polvo semanal. Después, me coloqué de espaldas a donde estaba mi joven voyeur y me fui bajando las braguitas dejándole ver una fantástica panorámica de mi culazo. Incluso me abrí un poco de piernas para que pudiera apreciar parte de mi prominente vulva peluda. Mmm, estaba muy mojada, y deje que un dedo recorriera mi rajita en un movimiento imperceptible para mi espía. Me abrí un poco más y dejé que el agujero de mi culito asomara entre la carne de mis glúteos. Me sentía como una perra, os lo aseguro, pero no podía contenerme. Me puse las dos prendas y me miré al espejo. El sujetador del bikini apenas podía retener mi masa pectoral, y mis pezones se salían de la tela, mostrando su dureza. En la parte de abajo, los pelillos de mi pubis marcaban escandalosamente el triángulo de la tanga blanca del bikini. De repente oí un gemido a mis espaldas. Descorrí (nunca mejor dicho) la cortina y me encontré con mi admirador. Estaba sentado sobre sus rodillas y aferraba su polla semierecta entre sus manos manchadas de semen. El chaval se había corrido a gusto mirándome e incluso alguna gota de su leche descendía por la cortina. Vaya potencia. -¡Serás pervertido! -le grité haciéndome la escandalizada. -Lo siento -gimoteaba el chico- nunca me había pasado. Aquello me hizo sentir halagada, lo había puesto tan caliente que no ...
... había podido contenerse y se había hecho una paja a mi salud, pero decidí seguir con el juego. -Por supuesto, cuando se enteren tus padres te vas a enterar. Incluso puede que te denuncie a la policía. El chico comenzó a ponerse pálido y a gimotear suplicando perdón, clemencia, que sus padres no se enteraran o le darían una paliza. El chico era joven, pero muy atractivo y su timidez me proporcionaba una perfecta coartada para mis planes. -Bueno –dije cambiando el tono– quizá haya un modo de reparar tu falta. Mientras decía esto me fui tumbado frente a él en el suelo de la furgoneta. -Ya que tú te lo has pasado bien a mi costa, ahora es justo que sea yo la que disfrute, ¿no? Y diciendo esto me fui bajando la tanga dejando mi peludo felpudo libre de toda presión. Con dos dedos me abrí mi húmeda rajita y esperé que el chico reaccionara. No tardó en reponerse de la sorpresa, y gateando se fue acercando hasta mi entrepierna, que estaba ardiendo, os lo juro, y pareció olisquear el material que le ofrecía. Me abrí aún más al notar su aliento en mi gruta. -A que esperas para comerme el coño, mi niño. Quiero que me lo dejes limpio. El chico pasó la punta de la lengua por mis labios vaginales y un espasmo de placer me traspasó la piel. Luego bajaba y subía su lengua, recorriendo la raja desde el ano hasta el clítoris. Parecía querer meterse entre mi almeja. Yo le cogía de la cabeza y lo atraía hacía mí mientras gritaba más y más y me sentía en el cielo. Mmm, ...