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No soy lo que ven, pero soy lo que buscan (II)
Fecha: 21/03/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos
No soy lo que ven, pero soy lo que buscan (II) Esa tarde debía de ser tranquila, presentándose de todo menos tranquila, acabó con la llegada de la noche, donde hubo un torbellino de emociones, dejando una marca indeleble en mi cuerpo. Pude ver a ese individuo, B, posicionándose detrás de mí. La sombra de su cuerpo era una silueta amenazante, pero había algo en su presencia que encendía una curiosidad peligrosa. Sentí su polla, dura y ansiosa, presionando contra mi entrada, un presagio de lo que estaba por venir. Su voz, un susurro ronco, rompió el silencio. Exclamó. ·“Te voy a dar lo que necesitas, maricón”. Un gruñido escapó de su garganta y me penetró de una sola embestida, sus caderas chocando contra las mías con una fuerza brutal. El impacto fue una descarga eléctrica que me recorrió de la cabeza a los pies. ·“Sí, así, tómala toda, puta”. Susurró, sus manos agarrando mis caderas con fuerza, casi dejándome marcas. Exclama. ·“Me encanta cómo te aprietas alrededor de mi polla”. Susurró, sus manos agarrando mis caderas con fuerza, casi dejando marcas. ·“Me encanta cómo te aprietas alrededor de mi polla”. Sus movimientos eran rápidos y profundos, una danza animal de posesión. Soltó. ·“Eres una puta perfecta. Sino lo sabias, ahora lo sabes”. Cada embestida era más intensa que la anterior, llenándome por completo, haciéndome jadear y gemir sin control. La mezcla de placer y dolor era abrumadora, una marea que me arrastraba a un estado de ...
... éxtasis total. Finalmente, con un último empujón, B se corrió en mi interior. Su semen caliente y pegajoso me inundó, una descarga que se sintió como un sello de propiedad. Exclama. ·“Toma mi leche, puta, toda para ti”. Su voz, llena de satisfacción, resonó en mis oídos. Soltándome. ·“Sí, así, buena puta”. Una palmada en mi culo, fuerte y sonora, marcó el final de su turno y el inicio de otro. A se acercó con una sonrisa lasciva. Su mirada, una promesa de más, me recorrió de arriba abajo. Exclamó. ·“Ahora me toca a mí, maricón. Te han dejado bien abierto para mí”. Su voz era un ronroneo bajo y peligroso. Su polla ya estaba dura y lista, una evidencia de su deseo. Burlonamente, suelta. ·“Voy a follarte como nunca antes te han follado, ni siquiera este par de maricones”. Con un movimiento rápido, me penetró. El aire se me escapó de los pulmones en un jadeo. Sus caderas se movían con una precisión brutal, un ritmo sin perdón. Soltó. ·“Sí, así, tómala toda”. Sus manos se aferraron a mi cintura, y sus dedos se clavaron en mis caderas, controlando cada movimiento, cada embestida. Exclama. ·“Me encanta cómo te aprietas alrededor de mi polla, cabrón”. Gruñó, sus movimientos se volvieron más rápidos y profundos. ·“Eres una nena perfecta”. Cada embestida me llevaba más allá del límite, la mezcla de placer y dolor me arrastraba a un estado de éxtasis total. Suelta. ·“Vas a sentir cada centímetro de mi polla dentro de ti”. Gruñó, sus ...