1. No soy lo que ven, pero soy lo que buscan (II)


    Fecha: 21/03/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... con una fuerza brutal. Con un suspiro profundo, sentenció.
    
    ·“Uff!!. Eres mía ahora, maricón”.
    
    Finalmente, con un último empujón salvaje, C se corrió en mi interior. Su voz llena de satisfacción resonó en mis oídos. Exclamando.
    
    ·“Toma mi leche, puta, toda para ti”.
    
    Y exclamándome, me soltó.
    
    ·“Te dejo bien preñado”.
    
    Sentí su semen caliente y viscoso inundando mi próstata, marcándome desde dentro. La sensación de plenitud y vulnerabilidad era intensa, un recordatorio de haber sido completamente poseído y usado, pero de una manera que me hacía sentir vivo y deseado.
    
    Me dejaron allí, tirado detrás del contenedor, como un objeto desechable. Pude ver sus espaldas mientras se vestían y se marchaban sin una palabra, sin una mirada atrás. El eco de sus risas se desvaneció en la oscuridad, dejándome solo con el temor en mi cuerpo.
    
    Poco después, la luz de una linterna me encontró. Dos hombres del personal de la sauna, uno más joven y otro un poco mayor, se acercaron. Con una mezcla de compasión y profesionalidad, me vistieron y asearon. El más joven, con una mirada suave y preocupada, me hizo una pregunta.
    
    ·“¿A dónde quieres que te llevemos? ¿A la policía o a tu casa?”.
    
    Difícilmente respondí.
    
    ·“A mi casa, por favor”.
    
    Conteste, mi voz apenas un susurro. El chico más joven puso objeciones, pero el treintañero sugirió que esperara mientras iba por el coche.
    
    El silencio durante el trayecto era palpable. Al llegar a mi apartamento, me ayudó a ...
    ... desnudarme y a ducharme. Sus manos, suaves y cuidadosas, me enjabonaron y enjuagaron. Exclamó.
    
    ·“Te mereces un poco de cariño después de lo que has pasado”.
    
    Murmuró, su voz llena de compasión. La calidez del agua y su atención me hicieron sentir un poco más humano, un poco menos como un objeto de placer y dolor.
    
    Pero en la ducha, su comportamiento cambió. Con una sonrisa perversa, me dio las gracias por mi cooperación de una manera inesperada. Exclamándome.
    
    ·“Déjame mostrarte mi atención”.
    
    Su voz, ahora llena de lujuria, me hizo temblar. Se arrodilló ante mí, tomando mi pequeño miembro en su boca. Sus labios y lengua trabajaban con una destreza que me dejó sin aliento. Llevado por el placer, exclamé.
    
    ·“¡Sí, así, chupa mi pollita, como si tu vida dependiera de ello!”.
    
    Ordené, mi voz llena de satisfacción. La sensación de su boca caliente y húmeda me hizo gemir, el placer mezclándose con el recuerdo reciente de mi trauma.
    
    Tras mi orgasmo, no contento con solo darme una mamada, me giró contra los blancos azulejos. Sentí su glande deslizarse entre mis glúteos y me penetró.
    
    Gemí, suspiré y jadeé, pidiendo más, suplicándole que no se detuviera. Sentí sus movimientos, rápidos y profundos, que me llevaron de nuevo a un estado de éxtasis y dolor. Acto seguido, se corrió. Exclamó.
    
    ·“Sí, así, siente cómo te lleno, maricón”.
    
    Gruñó, sus manos firmes en mis caderas. La ducha se convirtió en un escenario de placer y liberación, donde ambos encontramos nuestro ...