1. No soy lo que ven, pero soy lo que buscan (II)


    Fecha: 21/03/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... caderas chocando contra las mías con una fuerza que me hizo temblar. Exclama.
    
    ·“Uff!!. Eres mía ahora”.
    
    Con un último empujón, A se corrió en mi interior. Su semen, caliente y viscoso, inundó cada rincón de mi ser. Sentí cómo su esencia se derramaba dentro de mí, llenando mi próstata con un calor intenso.
    
    Era como si cada gota de su ser se fundiera con mi cuerpo, marcándome desde dentro. Un grito ahogado escapó de mi garganta al tiempo que me daba una sonora nalgada. Exclamó.
    
    ·“Toma mi leche, puta, toda para ti”.
    
    Su voz, llena de dominación, resonó en la habitación. La sensación de su semen extendiéndose dentro de mí era abrumadora, una mezcla de calor y presión que me dejó jadeando y sin aliento.
    
    Cada rincón de mi ser parecía vibrar con la intensidad de su orgasmo, dejándome con una sensación de plenitud y vulnerabilidad que era a la vez excitante y aterradora.
    
    Apenas había recuperado el aliento cuando C, un hombre de cincuenta años, corpulento y vigoroso, se acercó con una mirada lasciva. Su cuerpo, marcado por la experiencia y la fuerza, me dominó por completo. Con una sonrisa malvada, exclama.
    
    ·“Tranquila nena, vamos a hacer algo distinto. Voy a preñarte como es debido”.
    
    Me tumbó sobre uno de los bancos, boca arriba. Mis piernas fueron levantadas, y colocadas sobre sus hombros. Su polla, dura y ansiosa, estaba lista para tomar lo que deseaba. Se acercó a mi oído y me susurró con una voz gutural. Diciéndome.
    
    ·“Te voy a follar hasta que no ...
    ... puedas ni andar, maricón”.
    
    Sus manos, firmes y poderosas, agarraron mis caderas. Me exigió.
    
    ·“Quiero que aprietes tu culito, como si quisieras impedirme que te la meta. ¿De acuerdo?”.
    
    Mientras lo sentía, me exclamó.
    
    ·“Sí, así, tu culito aprieta justo como me gusta”.
    
    Con un movimiento brutal, me penetró. La intensidad me dejó sin aliento. Fue un movimiento rápido y certero. Su glande se abría camino violentamente, una presión abrumadora antes de deslizarse con un chasquido húmedo y entrar en mí por completo.
    
    Su cuerpo se movía como una máquina, sus caderas chocando contra las mías con un impacto que resonaba en lo más profundo de mi ser. Exclama.
    
    ·“Sí, así, tómala toda, puta”.
    
    Susurró, sus palabras calientes en mi cuello. No dejando de decir.
    
    ·“Me encanta cómo te aprietas, cabrón, como si quisieras exprimir hasta la última gota de mí”.
    
    Gruñó, sus movimientos rápidos y profundos. Suspiró, jadeó, y exclamó.
    
    ·“Joder. ¡Eres una puta perfecta!”.
    
    Mientras me follaba, C, no dejó de pellizcarme, alternando con tirar y retorcer mis pezones, sensibles y erectos debido a mi ginecomastia leve. El dolor, mezclado con el placer, era abrumador. Exclamó.
    
    ·“Sí, así, siente cómo te lleno”.
    
    Gruñó, sus manos se clavaron en mi carne, controlando cada movimiento. La visión de su cuerpo sudoroso, moviéndose encima de mí, era excitante y aterradora a la vez. Exclamó.
    
    ·“Vas a recordar esta follada para siempre”.
    
    Gruñó, sus caderas chocando contra las mías ...