1. Diario de un pervertido. 5ª parte. La visita


    Fecha: 23/03/2026, Categorías: Hetero Autor: peto, Fuente: TodoRelatos

    ... amplias sonrisas y una nueva copa para brindar por la amiga de mi madre que se había animado a venir a visitarme.
    
    La tía Ceci hablaba inglés mejor que yo, porque de joven también había vivido en Londres una temporada, igual que yo, y, además, chapurreaba francés e italiano y conocía alguna palabra en checo, por toda la gente que había conocido en su época de estudiante en el extranjero. Supo sacarle partido a todo ello para hacerles reír con bromas en sus propios idiomas.
    
    Al terminar la botella de vino, bajamos al pub a enseñarle nuestro lugar de esparcimiento. Bromeó con todos nuestros hosteleros favoritos, jugó al billar y a los dardos y se bebió tantas pintas como cualquiera de nosotros, fingiendo que se le subía a la cabeza más de lo que realmente se le subía.
    
    La tía Ceci es muy fiestera y bebe como un cosaco. Me divertí mucho viéndola hacer el papelón.
    
    Entró en el piso, a nuestro regreso, bailando con el par de botellas de vino que habíamos comprado por el camino, una en cada mano, y diciendo: <<¡Party! ¡Party!>>
    
    Sacamos unas copas, pusimos el tocadiscos en marcha y nos dejamos llevar por la música. Como ya me había dicho que haría, fingió acalorarse con el vino y los bailes y simuló empezar a perder la cabeza. Bailaba insinuante con uno y luego con el otro. Con Franchesca fue más discreta.
    
    Franchesca me miraba con curiosidad. Algo se estaba oliendo, pero no sabía el qué. Yo ponía cara de sorpresa al verla tan suelta y trataba de quitarle las copas ...
    ... que dejaba en cualquier parte para que no bebiera más, a lo que ella me reprendía y buscaba otra.
    
    Yo también hice mi papelón, aparentando apurarme por su estado.
    
    Una de las veces que Philip fue al baño, la tía Ceci desapareció sin avisar. Antes de seguir a Philip al servicio, me guiñó un ojo. Empezaba de verdad la fiesta.
    
    Minutos después la escuchamos gritar como una loca desde la sala y yo fingí preocuparme.
    
    Fuimos los tres hacia allí pretendiendo que la curiosidad pareciera preocupación, sin saber qué hacer. Bueno, yo sí sabía lo que debía hacer, que era abrir la puerta para sorprenderlos follando.
    
    —No abras —me susurró Franchesca cuando puse la mano en la manilla, porque entendía que era algo privado, lógicamente.
    
    Marco no dijo nada; se moría de ganas de verlos en acción, el muy pervertido.
    
    No le hice caso. Al empujar la puerta, encontramos a mi tía sentada en el lavabo, con las piernas en alto y a Philip entre ellas, empujando como un poseso.
    
    Paró, con cara de susto y vergüenza en cuanto nos vio y ella, sin tan siquiera mirarnos, pero consciente de nuestra presencia, le dijo en francés que no parara.
    
    Philip dudó, pero ante la insistencia de la borracha cachonda, como ya había follado ante nosotros antes y animado por mi impasividad, retomó el brío de sus empujones haciéndola gemir de nuevo.
    
    Cerré la puerta y volvimos a la sala.
    
    Franchesca me riñó muy enfadada. Marco seguía sin decir nada, pero se le veía contrariado. Sé que pensó que, si le ...
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