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Nadie mejor que tú, tío
Fecha: 01/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio, Fuente: CuentoRelatos
... Sus tetas casi se habían salido de la camisa, era una hembra caliente y derrotada, pero yo seguía sin entender para qué me había ido a ver a mí. Me incorporé y fui hasta donde estaba sentada para darle un abrazo, una demostración de afecto. Era una mujer rota pero su hermosura la convertía en una fuente de lujuria. Mientras me relataba su desdén pude imaginármela comiéndose varias pijas a la vez, cabalgando y pidiendo que le dieran más y más. Tuve que calmarme, estuve a punto de cometer una locura, pero me contuve. Mi erección era bastante notable, pero eso no me importó nada. Noté que Candela miró hacia mi bulto pronunciado antes de también incorporarse y abrazarme fuertemente, sus tetas se pegaron a mi pecho y sentí por primera vez que su corazón latía agitadamente. Apoyó su cabeza en mi hombro y le ofrecí un vaso de agua. Y ahí vino su confesión brutal. “Carlos hace cuatro años que no tengo sexo con nadie, tengo miedo de haber quedado con algunas secuelas, siento miedo a ser penetrada y que me duela como con ese hijo de puta que hasta palos me llegó a meter”. Le dije que se tranquilizara, que se notaba que era una mujer sana y que cualquier herida del pasado la cura el tiempo. Que más que una visita a un ginecólogo, más allá de los controles habituales, lo que necesitaba era otro tipo de terapia. Que le iba a pasar el contacto de una ginecóloga amiga que trabajaba con algunos casos complejos y tenía un muy buen consultorio interdisciplinario. Candela me ...
... escuchaba atentamente, mientras yo iba hablando vi como se iba desabrochando los botones de su camisa luego de quitarse el saco y ponerlo en una de las puntas de la camilla. “Entonces no me vas a revisar Carlos. Nadie mejor que tú para saber si tengo algo grave”, me dijo mientras lentamente se desbrochó el botón de su pollera y la dejo caer por sus piernas largas hasta el piso. El espectáculo que tenía ante mis ojos era descomunal, tenía un conjunto de encaje con transparencia que dejaban ver sus dos pezones erguidos, como dos timbres asomando en su piel suave y brillante. También la tanga era transparente y se notaba que tenía la vagina bien depilada, apenas un triángulo diminuto que me voló la cabeza. “Por favor tío Carlos —me imploró— luego continuaré los chequeos con quien vos me digas”. Agregó y con un simple movimiento de uno de sus dedos en la espalda dejo caer su brasier y las tetas quedaron al aire. Eran redondas y grandes, con dos pezones que sobresalían sobre una estela rosada. Se le había puesto la piel de gallina y los pezones sobresalían con una forma cilíndrica perfecta. Tuve que contenerme las ganas de jugar con mis labios, darles un pequeño mordisco para ver su reacción. Candela estaba decidida, se inclinó sobre la esquina donde estaba toda su ropa amontonada y lentamente comenzó a bajarse la tanguita, pude ver cómo se desprendía de esos labios carnosos que a simple vista se notaban húmedos. Candela estaba caliente, necesitaba que alguien la tocara ...