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Violando a mi propia hija
Fecha: 02/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Avilman, Fuente: SexoSinTabues30
... zumbaban; pero pude ver que ambos se salían de mi hija y se levantaron, a Gaby la dejaron en la cama; el líder le reclamó algo al que había soltado el semen en la cara de mi hija y al parecer de su jefe también. El líder se salió enojado de la habitación, entonces, el que se había estado cogiendo a Gaby por la vagina se acostó en la cama y con ayuda de otro de ellos la obligaron a montarse en la verga del tipo, de frente hacia él; de nuevo se la clavó sin contemplaciones y le dijo: “¡muévete puta, hazme gozar!” y la obligaron a brincar clavada en su miembro. Los demás no esperaron más, otro de ellos se subió a la cama e hizo que Gaby le chupara la verga; otro más se colocó detrás de ella y de un empujón le clavó toda la verga en el culo. Solo escuché su quejido ahogado por la gran polla que se comía: “¡Mmmmmnnnngggfffff!”. Luego los tres tipos empezaron a moverse adentro y afuera de ella. El tipo que estaba detrás de mí me tomó del cabello y me hizo levantar la cara; me dijo: “¿Te gusta cómo nos estamos cogiendo a tu putita cabrón? ¡Y espérate a lo que falta, ya verás como la vamos a gozar y cómo te la vamos a dejar, pinche chismoso!”. Tuve que ver como los tres tipos violaban a mi hija salvajemente; por más intentos que ella hacía por soltarse, no pudo hacer nada, ellos la tenían totalmente sometida. El que la cogía por el culo le daba nalgadas, el que estaba debajo le pellizcaba las tetas y el que la obligaba a chupárselo la tenía agarrada del cabello con ...
... fuerza, tal parecía que no se conformaban con violarla, querían lastimarla, humillarla lo más que pudieran. Unos momentos después llegó el líder, se quedó viendo lo que le hacían a mi hija, luego volteó a verme con cara burlona y le dijo a uno de sus compañeros que venía con él: “muéstrale a este pendejo los juguetitos que encontraste en la recámara de su princesita”; entonces el otro tipo sacó de una maletita un dildo, pero no era un dildo cualquiera, era un dildo gigante, de grandes proporciones, tanto de ancho como de largo; yo jamás había visto un consolador ni un pene tan grande. Los tipos se dieron cuenta de mi asombro y se burlaron de mí: “¡Imagínate guey, cuando tu princesita se mete esto en la noche, como la goza mientras tu duermes en el cuarto de al lado!”. Siguió sacando cosas de la maletita: unas esposas forradas con peluche rosa, un dildo doble, que tenía para insertarse en el ano y en la vagina, un pene de plástico, unas bolas de las que se insertan en el ano, una gran variedad de envases de lubricante, cajas con condones y no recuerdo que otras cosas, pero eran varias. El líder me dijo: “¿Con quién crees que usaba esto tu niñita cuando te ibas a trabajar imbécil? ¿conoces a su noviecito o algo así? ¡jajajaja, eres un idiota!”. Sus palabras calaron hondo en mí, pero me dolió más el saber que mi pequeña, mi princesa, mi dulce niñita que yo adoraba ya era una mujer que al parecer tenía muchas necesidades sexuales, porque pensé que si usaba las esposas, ...