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Violando a mi propia hija
Fecha: 02/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Avilman, Fuente: SexoSinTabues30
... este guey!” ordenó a sus secuaces; varios de ellos se acercaron a mí y empezaron a desatarme, yo intenté detenerlos, pero nada pude hacer; me hicieron levantarme y luego entre todos me llevaron a la cama y me hicieron colocarme entre las piernas abiertas de Gaby y el rana me ordenó: “¡Métesela cabrón!”. Yo intenté empujarlos y bajarme de la cama al mismo tiempo que negaba con la cabeza, pero ellos me obligaron a quedarme ahí y entonces el rana me dijo: “¡mira cabrón, o te la coges en este momento o le cortamos los pezones y el clítoris a la puta de tu hijita y luego hacemos que el gorila te coja a ti!”. Bajo esa amenaza no me quedó más que obedecer; no me hubiera importado lo que el gorila me hiciera si eso hubiera salvado a mi pequeña de seguir sufriendo, pero lo que si me dio miedo fue la amenaza de mutilarla a ella y por ello lo hice; empecé a penetrarla despacio sin ver su cara, poco a poco mi larga verga entró de nuevo en la vagina de mi hija mientras ella gemía de dolor: “¡MMMNNN!”; tuve que voltear a verla para pedirle perdón con la mirada… No lo hubiera hecho; jamás olvidaré los ojos de reproche que ella tenía hacia mí y como las lágrimas escurrían por sus mejillas; por ello mejor cerré los ojos cuando el rana me ordenó que me moviera. Empecé a hacerlo, entrando y saliendo despacio de Gaby, tratando de no lastimarla más; en eso, sentí como me quitaban la mordaza y otra vez me ordenaron: “¡Chúpale las tetas!”. De nuevo tuve que obedecer, acerqué mi boca a sus ...
... pechos y empecé a lamer sus pezones; sabían a semen; sentí mucho asco, pero no me atreví a detenerme; ellos me ordenaban que me siguiera moviendo y yo tenía que seguir penetrando a mi propia hija que estaba indefensa y esposada a la cama; también a ella le quitaron la mordaza y entonces nos ordenaron: “¡bésense!”. Tanto Gaby como yo nos detuvimos y ambos abrimos muy grandes los ojos y volteamos a ver al rana; ella dijo: “no, por favor”; yo solo dije: “pe…ro”. El rana no se andaba con juegos; nos ordenó de nuevo: “¡bésense en la puta boca o…!” No esperé a que terminara; sorprendí a Gaby con un beso en la boca; mis brazos quedaron alrededor de los suyos, debajo de sus axilas; mi cuerpo estaba sobre el de ella, por lo que sentía sus pezones erectos tocando mi pecho y seguí moviéndome adentro y afuera de ella. Metí mi lengua en su boca y le di un profundo beso; no sé qué me pasó, olvidé que era mi hija al sentir aquellos labios suaves y tersos besando los míos. Solo reaccioné cuando escuché a los malditos desgraciados burlarse y decir: “Mira este cabrón, bien que le gusta cogerse a su pinche hija puta”; separé mis labios de los de Gaby y en ese preciso instante me vine dentro de ella, no tuve tiempo de salirme. Me levanté con un sentimiento de culpa tremendo, pero los malditos no me dejaron ni siquiera lamentarme, de inmediato el rana me dio la orden: “¡con la lengua quiero que limpies todo el cuerpo de tu hijita cabrón!” A esas alturas yo ya no me negaba a nada, porque sabía ...