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El círculo. Cap.39 El Centro del Círculo
Fecha: 04/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... zumbido, y después, una imagen. Damián. Sentado en algún lugar oscuro, apenas iluminado por una lámpara de escritorio. Solo su rostro, o lo que quedaba de él. La barba de días sin cuidar, ojeras profundas, la mirada opaca, sin rabia. Sin alegría. Solo determinación. Había una ventana detrás de él, y más allá, una ciudad rara, no estaba en México. La calidad era difusa, inalcanzable. Habló. —Te mando un saludo desde el centro del círculo, don Lorenzo. Pausa. Solo eso. Ni una amenaza. Ni una explicación. Ni una lágrima por su hija. Solo ese tono quirúrgico, seco, final. La transmisión se cortó. El mercenario se agachó. Miró a Lorenzo directo a los ojos. Había algo más que venganza en su mirada. Había asco. Vergüenza. Tal vez hasta culpa. —Esto no es por poder —le dijo en un susurro áspero—. Es por papá. Por Ximena. Por Miriam. Le quitó el celular. Lo quebró en dos con facilidad. Luego sacó un torniquete de la mochila. No se lo puso. Lo dejó tirado a su lado. Muy cerca. Demasiado lejos si uno estaba sangrando. —Tienes una hora si tienes suerte. Llámalo destino. O castigo. Y se fue. Lorenzo quedó solo en la terraza. El sol seguía subiendo, iluminando el mármol de las baldosas, tiñéndolo lentamente de rojo. El mar seguía rugiendo a lo lejos. Las gaviotas volaban en círculos. Y él… él no podía levantarse. Ni morir. __ Senado de la República — Salón de Prensa, mediodía Los micrófonos estaban encendidos. Casi treinta, todos ...
... con logotipos de medios distintos, nacionales y extranjeros. Las cámaras apuntaban al mismo ángulo. El salón de prensa del Senado se había llenado de corbatas, cuadernos, labios pintados y celulares con el dedo en modo grabar. El aire estaba cargado. No de tensión, sino de expectativa política, esa clase de electricidad silenciosa que se siente justo antes de que alguien anuncie un cambio de estrategia. Abril Barduján subió al podio con la misma firmeza que la había definido desde su primer día como senadora. Iba vestida con un traje sastre azul profundo, sin joyas, sin maquillaje excesivo. Solo los labios pintados de rojo oscuro. Sus ojos, como siempre, tranquilos. Pero hoy, no fríos, sino casi melancólicos. Una funcionaria colocó una hoja impresa en la base del atril. Abril ni la miró. Dio un pequeño sorbo de agua. Esperó a que todos terminaran de acomodarse. Había aprendido a leer los ritmos del silencio. Sabía que si hablaba un segundo antes, perdería autoridad. Ahora sí. —Buenas tardes —dijo—. Gracias por estar aquí. No sonrió. —Comparezco ante ustedes con el único objetivo de aclarar una postura que, si bien ha sido interpretada desde muchos ángulos —pausa— merece una sola lectura: la institucional. Respiró. Los flashes no paraban. —Durante los últimos días, diversos actores políticos han sugerido que mi silencio frente a la candidatura del ciudadano César Serrano podría entenderse como un respaldo. Hoy quiero ser clara: no avalo su candidatura, ...