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Hospital comarcal (9)
Fecha: 10/04/2026, Categorías: Hetero Autor: Ricardo Lomas, Fuente: TodoRelatos
... pertenecía. Y eso… me ponía muchísimo. Siempre he sido así. Con Mario también me pasó. Le retaba constantemente, le sacaba de quicio, y me encataba ver cómo reacionaba ante mis estímuos. Esa es mi naturaleza, aunque haya querido ocultarlo durante el último año. No me excitan los romances de manual. Me excita el riesgo, el morbo de saber que me estoy saltando las normas implícitas. Que la línea es delgada y yo estoy bailando por encima de ella. Cuando vine a Cartagena pensé que iba a ser diferente. Que igual Julio era la persona adecuada para ponerme un poco de calma, para dejarme querer de una manera sencilla. Pero con él no puedo ser “normal”. No quiero. Necesito que entienda que a mí lo que me pone es esto: que hoy se tire a la chica que le está mirando como si quisiera devorarlo, y que después vuelva a casa y me lo cuente mientras me folla con todo el peso de esa experiencia en la piel. Eso soy yo. Y esconderlo más tiempo solo iba a rompernos a los dos. Sé que igual no lo entiende. Que puede que le hiera, que lo confunda, que le deje otra cicatriz como la de Clara. Pero lo último que quiero es hacerle daño. Prefiero arriesgarme ahora, mostrarle mis cartas, y si no encajamos… pues volveremos a ser amigos. No sería la primera vez que alguien no entiende mi forma de ver el sexo. Y tampoco es el fin del mundo. Lo que sí me da asco es que el detonante haya sido este imbécil. Otro mazado de discoteca con ego de pornstar y polla de juguete. Lo usé, sí. Lo convertí ...
... en un peón en la partida que realmente me importa: Julio. Pero que justo él haya sido la chispa que me arrastrase de vuelta a mi faceta más libertaria me cabrea. Porque yo estaba tranquila, estudiando, con mi rutina monacal del año pasado. Y ahora estoy otra vez aquí, delante del espejo de un baño de una discoteca cualquiera con un vestido manchado y la certeza de que lo que me hace sentir viva es esto. Me da asco, pero no me arrepiento. Lo hice por Julito. Primero, porque sé que necesita esto, que le viene bien un empujón para sentirse de nuevo deseado. Que si se ve así, buscado, prentendido, es capaz de romper la coraza que se ha puesto después de lo de Clara. Y segundo, porque no podía seguir escondiéndome. No soy esa chica “tranquila y estable” que vine a fingir. Soy Virginia. Y necesito ver qué hace Julio con esta bomba que acabo de ponerle encima de las manos. 51 No sé cuánto tiempo pasamos besándonos. Tal vez fueron dos minutos. Tal vez media hora. El tiempo se volvió un líquido espeso, imposible de medir. Solo existían sus labios, el calor de su lengua, el sabor dulzón de su copa mezclado con mi saliva. El roce húmedo que me dejaba en la boca. Cada mordida en mi labio me encendía más. Y cada vez que yo le devolvía el gesto, Lucía respondía con un gemido ligero, contenido, que me recorría la columna vertebral como una descarga. Sentí cómo mi polla iba creciendo dentro del pantalón, dura, palpitante, queriendo reventar la tela. Y ella lo notaba. Lo sabía. ...