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El esposo del Mafioso. Cap XV 2/2
Fecha: 11/04/2026, Categorías: Gays Autor: Fiore, Fuente: TodoRelatos
... calmó, Pietro y Augusto salieron de su escondite. Los cuerpos ya estaban siendo retirados. La alfombra empapada de sangre, los cristales rotos, el eco de los disparos aún resonando en las paredes. Leonardo estaba de pie frente a la chimenea, con una copa de coñac en la mano. La camisa manchada. Las manos ensangrentadas. Su rostro era el de un hombre contenido… a punto de estallar. Arrodillado en medio del salón estaba Claudio Fiore. El padre de Augusto. Cabizbajo. Golpeado. Vigilado por dos hombres armados. El contraste entre su figura y la de Leonardo, imponente, lo hacía ver aún más patético. Augusto lo vio y se detuvo. —¿Papá? —susurró. Claudio levantó la cabeza al escuchar la voz de su hijo. Sus labios sangraban. Su mirada era la de alguien que sabía que ya no tenía escapatoria. —¡¿Qué demonios hace ese niño aquí?! —rugió Leonardo. —Lo traje yo —respondió Pietro, avanzando sin miedo. Leonardo bajó lentamente la copa. Lo miró con dureza. —¿Sabías que este hombre… —señaló a Claudio con desprecio— mató a tu madre? Augusto dio un paso atrás, como si acabaran de golpearlo. —¿Qué…? No. Eso no es cierto. Leonardo no le dirigió la palabra. Solo sacó un documento. Firmas. Fechas. Pruebas. Todo señalaba a Claudio Fiore como el delator de la ubicación de su esposa, la madre de Pietro. —Tu padre nos entregó —escupió Leonardo—. Por dinero. O por miedo… Augusto quedó en shock. Claudio no se defendió. —Es un error —murmuró Augusto—. ...
... Tiene que serlo… Leonardo se giró hacia sus hombres. —Mátenlo. Y luego a toda su familia. Pietro sintió una punzada en el corazón, el miedo de perder también a Augusto lo incendió por dentro. —¡No! —Pietro se interpuso. —¿Qué? —No hay justicia en matarlo. Su vida no vale nada, —dijo Pietro, sin titubear—. Pero su familia... su familia aún puede pagar. Leonardo lo observó, desconfiado. —¿Quieres que los dejemos vivir? —Quiero que vivan para servirnos. Para arrastrarse. Para que cada día recuerden lo que su apellido provocó. Leonardo frunció el ceño. Pensaba. —Haz que firmen un contrato. Que nos pertenezcan. Que cedan sus tierras, sus recursos, sus nombres. Que una de sus hijas se case con uno de nosotros, y así nunca puedan escapar de nuestra sombra. Augusto lo miró, con los ojos vidriosos. No conocía ese lado de Pietro. —Pietro… — lo dijo como un susurro, como una súplica. Pietro no respondió. Solo lo miró… y algo en sus ojos no era odio. Era otra cosa. Leonardo asintió. —Háganlo firmar. Esta misma noche. Y luego preparen el documento oficial. —Yo lo redactaré —dijo Pietro. Y su voz sonó más firme que nunca. Lo que siguió después fue difícil para ambos. Pietro debía fingir indiferencia, pero sabía que la familia Fiore era la que estaba pagando el precio más alto. Augusto, apenas un niño, fue devuelto a su casa con el rostro pálido y las manos manchadas de sangre que no era suya. Desde entonces, dejó de ser el “hijo del ...