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El esposo del Mafioso. Cap XV 2/2
Fecha: 11/04/2026, Categorías: Gays Autor: Fiore, Fuente: TodoRelatos
... aliado” para convertirse en el “hijo del traidor”. Nadie volvió a verlos con respeto. Lo apartaron del resto. Lo obligaron a entrenar desde los catorce, no solo como soldado, sino como sirviente. Aprendió a disparar, a mentir, a leer códigos, a obedecer sin rechistar. Lo golpearon por errores que no cometió. Lo dejaron sin almorzar por órdenes que no recordaba. Lo humillaron. Y lo más cruel: cada vez que su padre lo miraba, bajaba la cabeza. Ni siquiera tuvo el valor de defenderlo. Para Claudio no fue diferente. A cambio de conservar su vida y la de su familia, se vio obligado a ceder todas las propiedades y el dinero que su apellido había construido durante generaciones. Augusto había sido reclutado como soldado. Clarissa, destinada a ser la futura esposa de Pietro, y solo Dios sabría las humillaciones que le esperaban. Lo peor, tal vez, lo llevó la madre de Augusto. Leonardo Zanoli la obligó a servirle en la cama. En ocasiones, incluso hacía que Claudio estuviera presente. Como castigo. Como recordatorio. Como espectáculo. Augusto lo sabía. Sabía lo que pasaba en las noches, aunque nadie se lo dijera. Veía a su madre entrar a la mansión, y luego salir al amanecer, con la mirada perdida y los ojos hinchados por el llanto. Y no podía hacer nada. Solo crecer con eso. Con ese veneno en las venas. Creció en él un odio profundo. Hacia su padre. Hacia los Zanoli. Hacia Pietro… que los había puesto en esa situación. Aunque, muy en el fondo, ...
... supiera que él les había salvado de la ejecución. A veces pensaba que habría sido mejor morir con un poco de dignidad… que vivir siendo parte de aquel infierno. Pietro lo observaba desde lejos. Siempre desde lejos. Detrás de una columna. Desde la galería del segundo piso. O fingiendo leer mientras lo veía servir la mesa de su padre con manos temblorosas. No podía acercarse. No debía. Pero eso no significaba que no lo vigilara. Le ordenó a Marco que lo cuidara discretamente. Que nadie se atreviera a tocarlo más de la cuenta. Habló con los cocineros para que le dieran comida caliente cuando “olvidaban” alimentarlo. Pagó a uno de los instructores para que no lo golpeara con fuerza durante los entrenamientos. Hacía lo que podía… sin que nadie lo notara. Sin que él mismo lo notara demasiado. No lo hacía por culpa. O eso se repetía a sí mismo. Pero la verdad… La verdad era que Augusto había sido el único que estuvo con él cuando todo ardía. Pietro lo notó una noche, cuando Augusto regresó herido de una misión. La necesidad de protegerlo… evolucionó. Y ese amor, silencioso al principio, se convirtió en algo que a veces él mismo odiaba aceptar. Pero con el tiempo… se rindió. Aceptó lo que sentía. Aceptó que lo amaba. Pietro lo había decidido desde entonces: Augusto sería suyo. Aunque tuviera que destruirlo todo para lograrlo. Aunque le costara la vida. Y si el destino no le entregaba su amor… Él pondría todo a su favor para ...