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Confesiones de una mujer casada (3)
Fecha: 13/04/2026, Categorías: Confesiones Autor: Dieguillo, Fuente: CuentoRelatos
... sintiéndole su verga ya en plena erección, se la apretó y le digo mientras nos besamos. -Ahí dios mío esto tiene que parar acá Antonio papacito que ganas tengo de comerte todo. En ese momento yo la interrumpí. -Y a que horas paso todo eso, porque me acuerdo que con Ángela no me demore mucho y al llegar a la sala no te vi y luego te veo entrar del balcón con la copa en la mano. -No pues todo paso tan rápido y yo pare porque que iba a seguir, ¡no! no me toco calmarme por muchas ganas que tuviera de tener esa exquisita verga y que afortunadamente dos señoras salieron también a fumar pude soltarme de ese momento excitante y regresar. Lucia me mira y agarrándome las manos me dice. -Papi lo que sentí al agarrarle la verga fue un cilindro grueso y largo, mi cuerpo se estremeció, temblé ahí como nunca, esa noche me la pase pensando en esa verga, del resto de la noche estuve contigo y solo nos sonreíamos coqueteando y un breve momento que se acercó y me abrazo por la espalda, preguntándonos si estábamos bien con la bebida sirviéndome otra copa de vino o el néctar de los dioses como él lo dijo. Y le pregunte. -¿Tu vives acá? -No este apartamento es de mi hermana Ángela acá ella vive con su esposo y sus dos hijos, unas criaturas terribles, les decimos los magníficos, destrozan un balín. -Bastante grande el apartamento. -Este era de un colega mío que se fue a vivir a Medellín y a mi hermana le encantaba y se lo compro. -A mi me encanta esa vista que ...
... tiene abajo el sonar de la quebrada y muchas vegetación, me imagino que debe de haber pajaritos. -Si señora todo el día revolotean y silban es muy agradable y ella les tiene bebedero y comida hay en el balcón. Dice que le llegan todos los días unos amarrillos que le avisan con su trinar de su presencia. Te miro a los ojos como preguntándome si no te habías dado cuenta que Antonio mientras estuvo ahí su mano acaricio mi cintura y tu ni cuentas te diste. Se retiro y volvió dos veces más, sirviendo más vino, volví a salir al balcón, pero tú te quedaste en la puerta lo que no dejo que Antonio pudiera acompañarme, además que no estaba cerca, Hasta ahí fue lo de esa noche ya el día de la boda supe aprovechar y esperar el momento propicio para ponerte los cuernos, ahí como se podría decir, bien puestos porque Antonio estaba delicioso y yo estaba que pedía a gritos su verga las ansias de verlo me tenían la cuquita húmeda. -Yo la detengo y le digo. -Yo si te note como rara ese día estabas, si se notaba como ansiosa estabas muy nerviosa, con razón. -No es que pensar todos esos días en ese hombre, nunca. Además que guardaba la esperanza del día de la boda dejarte unos cuernos bien grandes. Lucia se reía y me tocaba la cara. -ahí mi cornudito tu querías que tu mujercita se divirtiera en la cama con otros hombres pues te he complacido con eso y la he pasado delicioso. -¿Por qué no me habías contado que te estabas divirtiendo y nada conmigo? -Jajaja no me vas a ...