1. Incesto con mi prima Paola (parte 2)


    Fecha: 13/04/2026, Categorías: Incesto Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    Después de la fiesta en casa de Paola, ella se fue a la universidad, la cual está un poco lejos de donde vivimos. Pasaron dos semanas en las que Paola y yo nos mandábamos fotos y videos en los cuales nos mostrábamos desnudos y masturbándonos. Después de esas dos semanas, Paola tenía unos días libres, así que iría a la casa de sus padres, la cual está cerca a la mía. Cuando llegó, coordinamos para ir a buscarla, con el pretexto de ir al cine. Fui a su casa y me abrió mi tío.
    
    -Gonzalo, ¿Cómo estás? –me saludó– Pasa, Paola se está alistando.
    
    -Hola tío, gracias –pasé y me senté en el sillón.
    
    -Quiero agradecerte, porque Paola me contó lo que había pasado en la fiesta –dijo– me contó lo de su novio, que se sintió muy mal y que tú la ayudaste y la consolaste.
    
    -Si, tío. Lo que pasa es que la vi mal en la fiesta, así que fui a ver como estaba –respondí.
    
    -Me contó que conversaron mucho y que le ayudaste bastante y se divirtieron en la fiesta –dijo.
    
    -Si, por eso quedamos para ir al cine hoy y conversar un poco –dije.
    
    Al rato bajó Paola, vestía un jean pegado, que marcaba su gran culo, un top cortito que dejaba el ombligo al aire y una casaca corta. Se veía muy bien. Nos despedimos de mi tío y salimos. Le había pedido prestado el carro a mi padre, así que nos subimos y nos fuimos a un hotel, en el camino, nos besábamos desesperadamente en cada semáforo. Mientras manejaba, Paola me sobaba el pene por encima del pantalón.
    
    Fuimos a un hotel con cochera privada, ...
    ... entramos por la puerta de la cochera, hay otra puerta para peatones, en el mismo carro nos piden los documentos, pagamos y nos dieron un control remoto. Entramos y había un gran patio, con varias cocheras con puertas levadizas. Abrimos la puerta con el control y entramos.
    
    La cochera era pequeña, con las justas entraba el auto, al fondo de la cochera había una puerta de vidrio oscuro. Nos bajamos, cruzamos la puerta y encontramos una habitación con una cama muy grande, un pequeño sillón de dos cuerpos, una mesa de centro y un baño pequeño. Prendimos la luz y tenía un tono medio rojo. Nos comenzamos a besar desesperadamente. Habían pasado dos semanas, estábamos muy excitados.
    
    -Te extrañé –dijo.
    
    -Yo también –respondí– todos estos días solo he pensado en cogerte de nuevo.
    
    -Igual yo –dijo, volviendo a besarme.
    
    Le saqué la casaca, ella me quitó el polo. Levanté su pequeño top y no tenía sostén. Le manoseé las tetas, sin dejar de besarla. Nos desabrochamos los pantalones al mismo tiempo y cada uno tiró del suyo hacia abajo, yo en bóxer y ella con un hilo que casi dejaba al descubierto su vagina, con la tira de atrás metida entre sus nalgas. Mi pene se notaba completamente erecto. nos seguimos besando.
    
    Rápidamente nos sacamos las únicas prendas que nos quedaban. Paola se recostó en la cama, con la cabeza al borde de los pies de esta. Pidió que le folle la boca. Estaba casi de cabeza, metí mi pene suavemente y me comencé a mover dentro de su boca. Me agaché encima de ella ...
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