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Incesto con mi prima Paola (parte 2)
Fecha: 13/04/2026, Categorías: Incesto Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos
... primo, él se lo pierde y yo gano, porque ahora me coges tu mucho más rico –dijo dándome un beso. -Y hablando de coger, ¿te lo seguiste cogiendo al chico? –pregunté. -Nada, con todo el escándalo, se asustó y se le bajó –dijo molesta– por más que intenté, no se le volvió a parar. Después de eso, ya ni me miraba, creo que se avergonzó. -Mejor, más para mí –dije riendo. Después de tanto relato, tenía otra vez el pene erecto. Paola se puso en cuatro, pasé mis dedos por su vagina, la cual estaba muy mojada. Me metí los dedos en la boca y comencé a penetrarla despacio. Comencé a moverme cada vez más rápido. Al golpear sus nalgas, estas vibraban de una forma deliciosa. Paola gemía y movía sus caderas de arriba abajo, haciendo más rica la penetración. Su vagina chorreaba, yo la seguía embistiendo fuertemente. Ensalivé un dedo y comencé a jugar con su ano. No se quejó. Así que metí el dedo, sin parar de embestirla. -¡Que rico! ¡sigue así por favor! –dijo gimiendo– me gusta que me dedeen el culo mientras me cogen la concha. -Quiero darte por el culo, me tiene loco –dije, metiendo cada vez más rápido mi dedo en su ano. -No, por el culo no, nunca lo he hecho por ahí –dijo, para mi mala suerte. -Lo haré despacio, te va a gustar –insistí. -Ahora no, de repente otro día –dijo. No me gustó su respuesta, pero no quise insistir. Seguí penetrando su vagina, mientras metía mi dedo en su ano. Estuvimos así un buen rato. Luego le pedí que me cabalgara. Me senté en el ...
... sillón, ella se acomodó dándome la espalda y de un sentón se metió todo mi pene en la vagina. Comenzó a moverse delicioso. Subía y bajaba rápidamente. Yo aprovechaba para apretar sus nalgas. La ayudaba a moverse de arriba abajo. Estuvimos en esa pose un buen rato, porque me encantaba ver ese culo rebotar encima mío. pero después de un rato, se cansó, así que me pidió cambiar de posición. Nos levantamos y fuimos a la cama, se recostó al borde, de costado, me acomodé en el borde de la cama y así, de costado, la comencé a penetrar fuertemente. Las embestidas eran muy rápidas, Paola gemía fuertemente. -No pares. Sigue así. Dame duro –dijo –¡Ahhh! ¡si! No pares. Me vengo otra vez. ¡Ahhh! -Yo también. Quiero llenarte la concha de leche. –dije. -¡si! Lléname toda –dijo mientras se seguía corriendo. -Ahí va. ¡Ahhh! Toma tu leche zorrita. –dije corriéndome fuertemente. Nos recostamos un rato. Nos abrazamos, pegando nuestros cuerpos el uno con el otro. Estuvimos ahí un rato en silencio. Ya habían pasado unas tres horas desde que salimos de su casa para “ir al cine” no nos quedaba mucho tiempo. Debíamos regresar rápido para no despertar sospechas. Pero yo estaba con ganas de darle por el culo. No me sacaba de la cabeza esa idea. -Pao. Sé que me dijiste que no, pero no me saco de la cabeza el darte por el culo –dije. -No lo sé, me da miedo –dijo, un poco asustada. -Lo hacemos despacio, si no te gusta, me dices que pare y lo dejamos así –dije– ¿te parece? -Ok, ...