-
Ona se deja llevar
Fecha: 14/04/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Blanca Steel, Fuente: TodoRelatos
Lucía consiguió que Ona y Marta se metieran en la piscina con ella, al ser la piscina de agua salada luego se tendrían que duchar y allí podría disfrutar de las dos jovenes completamente desnudas. —Falta poco para la comida, deberíamos ir a darnos un agua, ¿no? —dijo Lucía, quien ya lo tenía todo planeado. Sabía que la piscina de Alex era de agua salada para evitar el cloro, y también que, tras un buen baño, siempre era necesaria una ducha para quitarse la sal de la piel. Y eso formaba parte de su plan. Las dos amigas accedieron y las tres salieron de la piscina. Aron le echó una mirada a Lucía, a lo que ella sonrió traviesa. Cuando llegaron a la zona de duchas, se encontraron con una única cabina amplia que albergaba dos duchas, diseñadas para ser compartidas sin separación entre ellas. Aunque la estructura ofrecía privacidad desde el exterior gracias a sus paredes de madera clara y un pequeño muro de protección, no existía ninguna barrera visual entre ambas duchas. El sonido del agua cayendo se mezclaba con el murmullo del jardín. Sin decir palabra, Lucía se adelantó con naturalidad y dejó caer su bañador al suelo. Cuando lo vieron, las dos amigas se quedaron boquiabiertas. Aunque tampoco es que el bañador le cubriera mucha carne, fue más por la impresión de verla completamente desnuda sin previo aviso. Lucía actuó con total naturalidad y se colocó bajo el chorro de agua, frotándose la piel con el jabón para eliminar los restos de sal tras el ...
... baño. Marta se estremeció al verle los pechos a Lucía, no porque fuera lesbiana, o eso pensaba ella, si no por lo bonitos que los tenía. Ona decidió intentar hacer como si nada y también dejó caer su bañador. Cuando Lucía lo vio, sonrió para sí. —Y tú que Marta, ¿tampoco tienes pareja? —Pregunto Lucía, intentando sacar un tema que la acercarse a ellas. —No —dijo Marta, disimulando muy poco su mirada fija en los pechos de Lucía. Ona se duchaba bajo el otro chorro de agua, viendo la situación poco sutil de su amiga. —¿No? ¿Y tampoco has hecho nunca nada? —insistió Lucía mientras se enjabonaba. —¡Sí, eso sí! —intentó no reírse Marta, pero no pudo contener una risita, porque ella, siempre que podía y le apetecía, disfrutaba tanto como le fuera posible. A pesar de no ser tan sexy como Ona y no llamar tanto la atención como ella, no era nada tímida en ese aspecto. —¡Y porque veo te encantan mis tetas! ¿Te gustan las chicas? —Pregunto ahora Lucía, viendo que Marta no despegaba la mirada de sus pechos. —Eh, no, no, que va yo, esto. A mí me gustan los chicos. Esto, lo siento...—Dijo Marta ahora muy avergonzada por ser incapaz de esconder su fascinación. —Es que lo tienes muy bonitos, pero que va. A me encantan los rabos —dijo ya más tranquila. Y las tres se rieron. —Puedes tocarlas si quieres, no seas tímida, a lo mejor descubres que también te gustan —afirmó Lucía divertida. Marta flipaba con la actitud desinhibida de Lucía, pero la curiosidad le pudo. Ona, que ...