-
Ona se deja llevar
Fecha: 14/04/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Blanca Steel, Fuente: TodoRelatos
... observaba la escena, encontraba divertida la actitud curiosa de su amiga. Entonces Marta sin ninguna vergüenza acerco sus manos a los pechos de Lucía y apretó con ganas, sintiendo el tacto blando y escurridizo por el jabón en el torso de Lucía. Al principio toco suave y poco. Pero cuando las tuvo entre las dos manos, una en cada una, hizo presión y soltó varias veces, explorando ese nuevo tacto. Lucía se excito un poco cuando lo hizo y es que esas manos curiosas también le rozaron los pezones. A Marta le gusto la experiencia y no quería soltar esos mulliditas objetos que sus manos atrapaban. Ona, que seguía sin poder apartar ciertos recuerdos de su mente, se estremeció ligeramente y se revolvió bajo el chorro de agua. Por acto reflejo, se tapó la entrepierna al recordar la mancha de humedad que había empapado su pantalón la primera noche, como si eso mismo pudiera delatar en ese momento el deseo que empezaba a despertar en su interior. Y es que empezaba a humedecerse otra vez. —¿Nunca habías tocado unas tetas? —Le pregunto Lucía a Marta. A lo que Marta negó con la cabeza. —¿Nunca os habéis tocado un poco las tetas? ¿Ni aunque fuera así por curiosidad? —preguntó Lucía, como si fuera lo más normal del mundo, o una asignatura obligatoria en el colegio. Ona y Marta se miraron y se rieron. —Ya, bueno, claro, siendo Ona como es, me supongo que no. Pero está bien, no es ninguna queja, no todas tenéis que ser tan degeneradas como yo —se rió Lucía, con tono ...
... burlón pero cariñoso, como si intentara quitarle peso a lo dicho. Mientras tanto, Marta seguía estrujándole los pechos, ahora un poco más cerca de ella, casi también debajo del mismo chorro de agua. —¿Quieres probar, Ona? ¿No tienes curiosidad? —dijo Lucía, mientras Marta por fin soltaba su agarre. Ona se lo pensó y luchó contra su timidez. Pero no podía negar que ya estaba un poco excitada y también tenía curiosidad. Además la confianza que había generado Lucía desde el primer día le daba más ánimos. Acerco tímidamente una mano hacia el pacho de Lucía, la cual miraba la punta de sus dedos acercarse lentamente, y sin saber muy bien porque empezó a desear más de lo normal que Ona se comportara como Marta y le estrujara los pechos con ganas. Pero eso no paso, Ona acerco la yema de sus dedos al contorno del pecho de Lucía y acaricio con timidez. —Tía, no me seas así, tienes que palparlos, son increíbles —la animó Marta, que ya estaba más que sumida en la perversión que provocaba Lucía. —Coge así —dijo Marta, mientras otra vez envolvía los pechos de Lucía con sus manos—. Pálpalos de verdad, mira qué textura, es increíble, qué envidia —añadió. —Los míos no se sienten así —dijo Marta, mientras se tocaba sus pechos, que aunque también con buen tamaño, eran más flácidos y un poco más caídos. —Mira, toca —añadió Marta, ofreciéndole los pechos a Lucía. Lucía celebro con ansias el gesto, y es que eso le venía de perlas para conseguir tocar a Ona, algo que empezaba a ...