1. Ona se deja llevar


    Fecha: 14/04/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Blanca Steel, Fuente: TodoRelatos

    ... abarcaba entero, amasándolo sin prisa, saboreando la textura suave y el calor de la piel de Ona, que ya respiraba entrecortadamente por la creciente excitación que ese contacto le provocaba.
    
    Marta, que no podía apartar la vista de la escena, sentía el deseo crecerle por dentro con una intensidad que la desconcertaba. No entendía del todo qué era lo que le provocaba tanto, pero tampoco intentaba resistirse. Mientras contemplaba cómo Lucía acariciaba el cuerpo de Ona con tanta sensualidad, dejó que su propia mano siguiera con disimulo entre las piernas, donde su intimidad palpitaba con urgencia. Fingiendo aún observar con inocencia, sus dedos acariciaban su clítoris y seguían frotando en círculos suaves, precisos, saboreando cada espasmo de placer. Su respiración se aceleró, y sin darse cuenta, se apretó más contra el muro lateral, buscando algo a lo que aferrarse mientras el placer la invadía en silencio.
    
    Ona, mientras tanto, ya no pensaba con claridad. Estaba completamente rendida a Lucía, entregada a cada caricia, cada roce, cada gesto que nacía de aquellas manos que la envolvían con una mezcla perfecta de ternura y dominio. Lucía la tenía entre sus brazos, sujeta con firmeza y cariño, como si estuviera hecha para encajar en ellos. Y fue entonces cuando tomó las manos de Ona y, con una sonrisa suave, las guió hacia su propio cuerpo, invitándola a explorarla sin miedo, sin vergüenza.
    
    Los dedos de Ona temblaron apenas, pero obedecieron. Recorrieron la piel ...
    ... húmeda de Lucía, primero posándose con timidez en su cintura, notando cómo su respiración se agitaba ligeramente. Luego, bajaron con lentitud, curioseando, hasta posarse en la firmeza de una de sus nalgas. Allí, Ona la acarició con dedos abiertos, reconociendo el tacto nuevo pero irresistible. Lucía sonrió, complacida por la osadía creciente de la joven, y no hizo nada por frenar el avance.
    
    El cuerpo de Ona vibraba. Algo en su interior había hecho clic y la vergüenza estaba desapareciendo, desplazada por un deseo cálido, líquido e incontrolable. Se sentía viva, deseada, poderosa por primera vez. Al alzar la mirada, se encontró con Marta, que seguía observándolas mientras se tocaba. Aquello la prendió por dentro. Ver a su amiga excitada con la escena, ver el brillo en sus ojos y la forma en que sus dedos no se detenían, la arrojó por completo al morbo del momento.
    
    Movida por una mezcla de impulso, curiosidad y hambre de placer, Ona se inclinó hacia Lucía y la besó. Fue un beso tembloroso al principio, pero cargado de urgencia. Sus labios se encontraron con una avidez inesperada, y Lucía respondió con el mismo deseo contenido. El mundo exterior desapareció en ese instante; solo quedaban sus cuerpos mojados, el vapor tibio de la ducha, los suspiros compartidos y una tensión que ya no necesitaba explicaciones.
    
    Lucía profundizó el beso con suavidad, dejando que sus lenguas se rozaran, húmedas y cálidas, en un vaivén rítmico que hacía resbalar la saliva entre sus labios ...
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