1. Un puto que no era puto y el obeso que lo deseó


    Fecha: 16/04/2026, Categorías: Gays Autor: DelaMisericordia, Fuente: TodoRelatos

    ... si a pesar de mis kilos me veo presentable; ¿qué estará pensando de mí? ¿le resultaré muy desagradable? ¿será que este servicio le va a costar más que los demás que ha hecho en su vida profesional?
    
    Alto, este chico habla con acento. ¿Disculpa, es una curiosidad, tú no eres de aquí verdad?
    
    -No y tampoco he pensé que me iba a quedar viviendo aquí. Yo quería ir a un país de norte, pero al final, en unas vacacione visité a un familiar que tenía aquí y ya me quedé; ahora toda mi vida está en este país, mis amigos y mis trabajos. ¿Tú tampoco eres de aquí?
    
    -No, yo he nacido en el nuevo continente también en el corazón de ese continente.
    
    Aparte de guapo con sangre caliente, de la tierra del ritmo y de la belleza. Que piernas tan largas. ¡ay! ¡Que lindo esta este hombre!
    
    Hemos llegado, podemos subir discretamente a mi casa, sígueme. Que suerte he tenido, como camina este chico, es todo un hombre, es bellísimo.
    
    -¿Por dónde vamos?
    
    Aquí, en este pasillo cogeremos el ascensor. Ya estamos aquí, pasa, bienvenido a mi casa, disculpa que no esté todo limpio, es que he estado fuera unas semanas y al venir me incorporé al trabajo y he dejado de lado la limpieza del piso.
    
    -tranquilo, por mí no te preocupes, está todo perfecto. ¡Qué sillones tan confortables!
    
    Siéntate ¿quieres algo de beber?
    
    -¿Qué me puedes ofrecer?
    
    Quieres una cerveza, algo de vino ¡ah, mira! Esta bebida la he traído del lugar donde he estado ¿las has probado? Es propia de esa zona.
    
    -No, ...
    ... no sé qué es, en mi vida la había escuchado.
    
    ¿Quieres un poco?
    
    -Sí, deja que la pruebe.
    
    Su brazo, es enorme, y sus manos son más grandes que las mías. Ha cogido la copa y ésta casi se desaparece en su mano. ¿Y si me da unas nalgadas? ¿si me coge del cuello? ¡Qué rico! ¿Cuándo será que me empieza a desvestir, cuándo me hará suyo?
    
    -Ven, siéntate a mi lado.
    
    Me va a temblar la voz ¿A tu, a a a tu laaado?
    
    -Sí, ven aquí.
    
    Me ha señalado el lugar con sus enormes dedos, quiere que me siente con él.
    
    ¡voy! ¡voy!
    
    -Que rico hueles y que bonitas piernas tienes. ¿te puedo poner las manos encima de ellas?
    
    Siii ii ssi. Haz lo que quieras.
    
    Su mano es enorme, y yo me estoy muriendo. Tenía tanto tiempo sin que nadie me tocara. Estoy paralizado, no sé qué hacer ni qué decir. No me deja pensar ese movimiento que hace con su mano recorriendo mi muslo de arriba abajo. Que botinas son sus manos,
    
    -Me quiero quitar la camisa ¿Puedo?
    
    Espera, mi hermano está de visita, él no vive en mi piso sino en una habitación de invitados.
    
    -¿crees que pueda subir?
    
    No, pero…
    
    -No pasa nada, me la quito y ya. Y también me voy a quitar las zapatillas, quiero estar cómodo.
    
    Su torso es hermoso, se le marcan los huesos de la clavícula de lo bellísimamente delgado que se encuentra. Pero sus pies me están dejando inmóvil, con lo que me muero por unos pies grandes y los de él son perfectos; bien cuidados, hidratados, con las uñas perfectamente cortadas. ¡Madre mía! Esos pies ...
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