-
Un puto que no era puto y el obeso que lo deseó
Fecha: 16/04/2026, Categorías: Gays Autor: DelaMisericordia, Fuente: TodoRelatos
... feliz”. ¿y si le escribo?¡puede que no me contesté! ¡que no le interese un cliente obeso! Me ha contestado el mensaje: “Hola, soy Rafael, hago esto por vocación, no me gusta trabajar sólo por dinero, creo que todas las personas necesitan poder cubrir sus necesidades, pero me gusta dejar claro que tengo que cobrar, porqué es un trabajo, no quiero que las personas piensen que es algo afectivo; es sólo un contrato, si te parece bien, mi tarifa son 140 euros las dos horas que estemos juntos, eso involucra, conversación, previo, sexo si te apetece y un final amistoso, sin prisas” ¿Qué le contestó? Yo nunca he pagado por servicios sexuales. ¿me atrevo o no? Un segundo mensaje: “Hola, necesito organizar mi noche, estoy interesado en conocerte y en poder ayudarte, creo que como dicen en tu primer mensaje, necesitas una buena terapia sexual. Dime si aceptas los términos económicos y para cerrar mi agenda” Que nervios y que tristeza, a lo que he llegado, pagar por sexo. Le voy a contestar: “amigo, es mi primera vez contratando a alguien para este tema, te pido paciencia y que seas respetuoso con mi casa” Rafael: “No te preocupes, la discreción es sexi, serás para mí un delicioso secreto que me llevaré a la tumba. Recuerda esto es negocio”. Yo: “muchas gracias Rafael. Nos vemos en una hora. Yo iré por ti a la boca de metro, así no pierdes el tiempo, saludos. Ah una cosa ¿te tengo que pagar ahora?” Rafael: “No, después del servicio, pero claro está, ...
... tienes que pagar, esto es un contrato”. Yo: “perfecto, en una hora nos vemos”. No puede ser, por fin se me van a acabar estos años de sequedad, tendré que pagar, pero yo no voy a ponerle atención a ese detalle, sino no puedo seguir adelante. ¡a mí no me gusta cosificar a las personas! Bueno, solo tengo una hora, tengo que ducharme a fondo y hacerme todos los lavados… Rafael: “Ya estoy en la boca del metro” Yo: “ya voy a por ti” Madre mía, que nervios, todo está organizado en casa, bueno medio limpio, pero ya no puedo hacer más; él está esperándome. Me siento como el niño de quince años que va al encuentro de su primer novio. ¡Que emoción! Yo: “Rafael, estoy cerca ¿Dónde estás? Rafael: “Ando vestido con un pantalón de verano, unas zapatillas blancas y una camiseta azul celeste. Me reconocerás fácilmente, mido un metro ochenta y ocho de estatura, y mi cara ya la conoces por la fotografía de la página”. Yo: “Sí, ya te vi”. Sube. ¡Qué hombre tan lindo! Tal y como se lo he pedido a Dios tantas noches, es ocho centímetros más alto, delgado, con el cabello rizado, blanco pero bronceado; unos ojos marrones que me desvisten con la mirada, una barba sutil pero fuerte y unos labios perfectos para mí, ni gruesos ni delgados. Rafael: ¡Hola! ¿estás nervioso? Tranquilo, solo haremos lo que tú quieras. Él está hablando y yo no estoy entendiendo lo que dice, puede que hable en perfecto español, pero a mí lo que me preocupa ahora es si he escogido bien la ropa, ...