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Me vengué de mi esposo en su velatorio
Fecha: 17/04/2026, Categorías: Confesiones Autor: Fotoman, Fuente: CuentoRelatos
Eran las tres de la madrugada y el calor se hacía notar, me costaba adaptarme a la idea que mi marido yacía muerto allí en su cajón de 3.000 dólares. Su dinero esta vez no pudo salvar el destino que ya tenía marcado. Su expresión reflejaba una paz y tranquilidad a la cual no estaba acostumbrada ver en él. Me sentía extrañamente feliz, todavía estaban en mis recuerdos los vejámenes y las humillaciones que me hacía pasar este viejo pervertido, ahora estaba allí, frío e inmóvil. Lejos quedaron aquellos días en que me obligaba a tener relaciones cuando él quería, me daba por el culo cuando a él se le ocurría hacerlo, me quería convertir en su puta y lo estaba logrando realmente. Ahora todo cambio para mí, desde que mi padre me vendió a este viejo cuando yo tenía apenas 18 años, mi pesadilla duro poco más de tres años, por fin volví a sentir el aroma de la libertad. La situación no daba para más, estuve todo el día fingiendo ser una viuda desconsolada, lloré un par de veces para ponerme a tono de las circunstancias, ver a mi marido en su lecho de muerte, el olor de las flores que envolvía la sala, la atenta mirada de los amigos de Alfonso, me estaban excitando. Después de todo era una viuda, y muy joven, con un cuerpo más que deseable. Ese día me vestí para la ocasión, usé un vestido largo y ajustado al cuerpo, que resaltaba mi figura especialmente mi cola perfecta, deseada, también llevaba un escote que dejaban ver un poco mis senos bien formados, mi cuerpo ...
... invitaba al sexo y al placer. Los únicos que quedaron hasta esa hora eran dos de sus amigos que yo conocía porque a veces los llevaba a casa, para jugar a las cartas, siempre me miraron con ganas a pesar que Alfonso me obligaba a usar ropa holgada, era celoso y no quería que me miraran más de la cuenta. Les pedí que me esperasen un momento que iría al cuarto de al lado a arreglar unas flores y conseguir algo de café. Me retiré moviendo el trasero de una forma muy sexy los tipos me miraban, y el no saber donde tenían plantada la mirada me generaba ideas demasiado provocativas. Al darme vuelta los sorprendí embobados mirándome el trasero, ensayé mi mejor sonrisa sabiendo que alguno de ellos me seguiría. Los nervios y la excitación no me dejaban armar el ramo de flores, esperaba con ansias que se abriera la puerta y poder estrenar mi condición de viuda. Cuando pensé que mi plan no dio resultado, ingresaron al cuarto Juan al que apodaban “Fotoman” y el otro más joven llamado Daniel. La expresión de alegría en mi rostro no se pudo disimular, a lo que Fotoman expreso. —Permiso Laura vinimos a ver si necesitaba que le ayudemos en algo. Mi respuesta no se hizo esperar, y espero no arrepentirme de lo que iba a decir. —Si necesito que alguien consuele a esta viuda, necesitada de amor y afecto. Ante tamaña declaración los dos se abalanzaron sobre mi como perros en celo, comenzaron a tocarme por todos lados. Fotoman desde atrás murmuró a mi oído. —Tu cola ...