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Me vengué de mi esposo en su velatorio
Fecha: 17/04/2026, Categorías: Confesiones Autor: Fotoman, Fuente: CuentoRelatos
... puta. Sus palabras me calentaron aún más y chupé su verga de forma hambrienta, mientras mis labios la recorrían de arriba hasta donde alcanzara a entrar en mi boca, mi mano apretaba y masturbaba lo que quedaba fuera de está; mi lengua acariciaba su glande sin descanso y mi cola se meneaba sin cesar. Me incorporé su pene estaba a punto. Le dije. —Juan quiero que vea lo que se va a comer. Caminé lentamente frente a él. Mis pasos mejor ensayados se los mostré, le miré su pene que daba pequeños brincos, con el tremendo espectáculo que le estaba obsequiando, no se podría dar cualquiera, me gustaba verlo tan excitado. —Ya no aguanto Fotoman ¡quiero tu verga en mi culo ya! Demostrame que lo sabes hacer. Se paro detrás de mí. Lo miré, estaba mirándome el culo ya desnudo y mi entrepierna totalmente expuesta. Puso su mano sobre mi húmeda vagina y la acarició impregnando mi escaso vello con mis propios flujos. Con los dedos lubricados por mi concha los introdujo en mi culito, estaba preparando el terreno para lo que vendría, me di cuenta que sabía lo que hacía. Lo dejé de mirar cuando me tomó de las caderas, ubicó la punta de su miembro en el agujerito del culo y empujó. Lentamente el glande se habría paso por el estrecho orificio, la tenía grande, pero la calentura que llevaba dentro me hizo tolerar el dolor. Me clavó la verga en todo su esplendor, y comenzó lentamente a moverse dentro de mí. No podía creer que toda esa barra de carne estaba dentro de ...
... mi colita, sus movimientos aumentaron y ya me arrancaba gemidos de placer. El dolor y el placer se mezclaban de forma exquisita entre mis piernas. De pronto empezó a moverse violentamente, me tenía agarrada de las caderas y me empujaba hacia él con la misma fuerza que me estaba clavando. Pude sentir su barriga sobre la parte baja de mi espalda cuando se inclinó para agarrarse de mis tetas; estaba sobre mi follándome salvajemente. Sus testículos chocaban en mis nalgas. —Y tu culo… mierda, que bueno esta, tienes un culo de ensueño puta… y quien te lo está cogiendo soy yo… aaaah… y no ese marica de tu marido que bien muerto esta… que culazo puta… ¿te gusta que te den por el culo perra? Ya no era dueña de mis actos, por momentos era yo la que me estaba cogiendo esa pija, me movía sin dejar de lanzar gemidos, me di vuelta y me recosté de espalda. —Venga Juan métame su pijota en mi predispuesto culo. De un solo envión lo clavó hasta los huevos, tras de mi se movían los candelabros de las velas, estaba en el velorio de mi esposo y yo gozando como una perra. Enterraba su mástil hasta el fondo para después sacarlo casi por completo, y sin darme cuenta tenía otra vez sus testículos chocando en mis nalgas. Si que me estaban dando una soberana cogida. Sus envestidas hacían moverse mis tetas para todos lados. —Seguí Juan no pares seguí dándome, que me encanta tu pija seguí ahhh… Estalló mi segundo orgasmo, fue largo e intenso, pero me dejó satisfecha; me dejó ...