-
El sexo anal salvó mi carrera
Fecha: 18/04/2026, Categorías: Fetichismo Autor: PatonaQuintero, Fuente: CuentoRelatos
... miedo, no supe qué decir y solo me quedé callada. Entonces el otro maestro me dijo: —Además es muy peligroso que ande corriendo así en los pasillos, más con sus huaraches así desatados, se pudo caer y tener un accidente… Entonces el maestro y el coordinador voltearon a ver mis pies y se dieron cuenta de que los tenía húmedos y todavía se me notaban restos del semen de Sergio. A los dos les cambió la cara cuando me vieron los pies (mis patotas siempre causan esa impresión). Se quedaron callados unos segundos y entonces el coordinador con una voz más suave me dijo: —Sí señorita, debe tener más cuidado… hmm… por cierto, con todo respeto, tiene unos pies muy bonitos. —Con todo respeto —me dijo el otro maestro—, ¿De qué número calza, señorita? —Calzo del 7, o talla 10 americana —le respondí. —Oiga pero usted es muy chiquita para calzar de esa talla. ¿Cuánto mide? —Pues sí. Mido 1,52 m. Siempre me han dicho eso de mis pies, pero me hacen sentir mal cuando me lo dicen… —¡No, no, discúlpeme! No la quería ofender, al contrario, solo me sorprendió que sus pies son un poco más grandes de lo habitual en mujeres como usted, pero son muy bonitos, perdóneme si la ofendí. Cuando noté que los dos maestros se enfocaron en mis pies, traté de distraerlos para que me dejaran ir. Así que me levanté el vestido un poco más para que se me vieran las piernas y me empecé a amarrar las cintas de los huaraches a las pantorrillas. Me las apreté mucho a propósito para que ...
... notara que también estoy muy piernuda, y funcionó a la perfección. Mientras me las amarraba les empecé a decir que lo sentía mucho y que estaba muy apenada y que de verdad no quería que me expulsaran, que solo fue una equivocación. Los dos maestros no me podían quitar la mirada de las piernas y de los pies. Entonces el coordinador me dijo: —Perdóneme, señorita Quintero, son las reglas de la universidad y como coordinador no puedo pasarlas por alto. Está expulsada de la institución. Profesor —le dijo al otro maestro—, ya puede retirarse, yo me encargo de hacer los trámites para la expulsión de la señorita Paola. El maestro se levantó y nos dejó solos al coordinador y a mí. Aproveché el momento y le dije con una voz coqueta: —¿De verdad me va a expulsar de la escuela por portarme mal? Crucé las piernas y empecé a jugar con mis pies y mis huaraches enfrente de él. Entonces me dijo: —Déjeme ver si puedo hacer algo. Pero primero páseme la carpeta verde que está en aquella repisa, por favor. Atrás de mí había una repisa con varias carpetas con información de los alumnos de la carrera. Entonces me levanté para agarrar la carpeta, me incliné sobre un escritorio que se atravesaba en medio y mientras me estiraba para agarrar la carpeta, me empiné a propósito para que el coordinador me viera el culo debajo de la falda y viera que no llevaba pantis. Cuando me giré para darle la carpeta noté que el coordinador estaba sudando y noté que se le empezó a hacer un bulto en el ...