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LSG Capítulo 2: Lo que me calienta de ti
Fecha: 19/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Noctis Rouge, Fuente: TodoRelatos
Parte 5: Susurros en la piel La biblioteca de la universidad estaba casi vacía, era lunes al mediodía y la mayoría de los alumnos aún no salía de clase. Gabriela se dejó caer en uno de los sillones tapizados al fondo del segundo piso, junto a la ventana. Aquel lugar donde, tiempo atrás, pasaba las tardes con Mateo. No tuvo que esperar mucho. A los pocos minutos, él apareció como siempre: mochila al hombro, camisa sin abotonar del todo, y ese aire relajado que lo hacía ver como si nada le importara realmente. Se sentó a su lado sin pedir permiso, y estiró los brazos como si fuese su sala. —¿Y? ¿Cómo está mi licenciada favorita? —preguntó con una sonrisa, pegando su cuerpo al de ella como en los viejos tiempos. Gabriela sonrió con cierta nostalgia. Hacía tiempo que no compartían ese espacio juntos. —Cansada... y con agujetas hasta el alma —dijo, echando la cabeza hacia atrás—. Fin de semana intenso. —Ajá... —Mateo la miró de reojo—. ¿Eso quiere decir que viste a tu marino? Gabriela rió. Le lanzó una mirada entre cómplice y desafiante. —¿Te interesa o te arde? —Depende. Si me cuentas con detalles, me interesa. Si me ignoras, me arde. Ella soltó una risa nasal, estaba acostumbrada a ese tipo de bromas de él, siempre jugaba al límite, aunque ahora tenía su famosa "cachorra" —una chica de 18 que estudiaba en otra universidad y subía historias con él cada cinco minutos—, aún mantenía esa forma de tocarla sin tocarla: ahora su brazo ya rodeaba su ...
... espalda, sus dedos comenzaban a acariciarle el hombro descubierto. —¿Y? ¿Te portaste mal o no? —insistió. Gabriela lo miró de lado. —Si te lo cuento, después no me vas a mirar igual. —Gabi, yo ya no te miro igual desde que andas por ahí con un marino que puede hacer flexiones cargándote. Ella se rió con fuerza y cubrió su cara. —¡Cállate! No seas estúpido... —No soy estúpido, soy curioso. Cuéntame. Mateo bajó la mano hasta su brazo, acariciándola con lentitud, de arriba hacia abajo. La sensación no le era ajena. Lo había hecho tantas veces que su piel parecía recordar el patrón exacto de movimiento, Gabriela dudó, pero había algo en su tono, en ese ritmo pausado, que hacía que sus defensas bajaran. —¿Qué quieres saber? —dijo, sin mirarlo. —Todo. ¿Dónde fue?, ¿Cómo empezó? Ella tragó saliva. El recuerdo de Adrián la recorrió por completo: sus manos, su lengua, la forma en que la había hecho suya en la sala... —Fue en mi casa... —empezó, con la voz baja—. Mis papás no estaban, mi hermano tampoco… y lo invité. Mateo no dijo nada. Solo asintió y dejó que ella continuara, mientras su mano bajaba con lentitud por su antebrazo. —Empezamos besándonos, me quitó la blusa... y luego me cargó. Me llevó contra la pared... Mateo respiró profundo, sus dedos ya se paseaban por la parte interna de su brazo, subiendo. —¿Y? ¿Te comió ahí mismo? Gabriela lo empujó un poco, entre risas, pero no se apartó. —¿De verdad quieres saberlo así? —Quiero ...