-
LSG Capítulo 2: Lo que me calienta de ti
Fecha: 19/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Noctis Rouge, Fuente: TodoRelatos
... short, así... despacio...? El dedo índice apenas se deslizaba por la tela del short. Subía y bajaba. Gabriela no dijo que sí. Pero tampoco dijo que no. Lo siguiente fue más rápido: Mateo apoyó la palma completa sobre su muslo y se inclinó para besarla. Su aliento chocó con el de ella, los labios se rozaron, estaban ya a centímetros, y entonces... —¡Gabriela! La voz quebró el aire como un látigo. Ambos se separaron al instante, el cuerpo de Gabriela se tensó como un resorte. Miró hacia el pasillo. Su amiga, Andrea, parada frente a una estantería, la miraba con cara de confusión. —¿Te vas a quedar mucho? Me toca el avance contigo, ¿no? —¡Sí! —respondió Gabriela, la voz más aguda de lo normal—. Sí, ya... ya voy. Mateo se había apartado, disimulando, como si nada hubiera pasado. Se inclinó a revisar su celular, la expresión neutra. Gabriela sintió cómo todo lo que había sentido se le desbordaba por dentro. No era vergüenza. No era solo deseo. Era el vacío posterior al casi, el peso de lo que no llegó a pasar pero pudo haber pasado tan fácilmente. Se incorporó sin mirarlo. —Tengo que irme —dijo, sin voz. Mateo levantó la vista, sereno. —¿Todo bien? —Sí. —Pero su voz ya no era la misma. Él asintió. No insistió. Solo la observó mientras se alejaba. Y mientras bajaba las escaleras de la biblioteca, con el corazón a mil y las piernas aún sensibles, Gabriela supo algo con absoluta claridad: no se arrepentía, pero tampoco sabía si ...
... estaba preparada para todo lo que eso significaba. Parte 7: Lo que deseo en silencio El sol limeño de las cinco caía entre los edificios del distrito, alargando las sombras y tiñendo de naranja las veredas. Gabriela caminaba en silencio al lado de Andrea, con el morral colgado en un hombro y la mente aún agitada. No habían dicho mucho desde que salieron de clases. Andrea, que ya conocía sus silencios, se limitaba a acompañarla, como si entendiera que cualquier palabra podía romper el delicado equilibrio de su amiga. —¿Estás bien? —preguntó finalmente, justo antes de cruzar la avenida. —Sí —dijo Gabriela, rápido. Luego agregó con voz más baja—: Solo estoy cansada. Andrea asintió, sin presionar. Habían pasado la tarde en la biblioteca, pero Gabriela no había leído ni una página. La mayor parte del tiempo, su vista se había perdido entre los estantes, tratando de evitar los ojos de Mateo, aunque su cuerpo seguía sintiendo el calor que él le provocaba al estar tan cerca, y el resto del tiempo... bueno, solo pensaba en Adrián. En algún momento, Andrea la dejó frente a su calle con un simple “me avisas si quieres hablar”. Gabriela sonrió agradecida, pero no respondió. Subió a su departamento con la llave lista, sabiendo que no había nadie. Era jueves, sus papás trabajaban hasta tarde y su hermano no volvía de la academia sino hasta las diez. Se tiró a la cama boca arriba. El techo le devolvió el mismo vacío que sentía por dentro. Entonces sonó el WhatsApp. 📲 ...