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LA MICROFALDA ME CONSIGUIÓ UN GANGBANG
Fecha: 23/04/2026, Categorías: Gays Transexuales Autor: mhaiohauregui, Fuente: SexoSinTabues30
... jovencito y la introduje a mi boca. Lamí su cabeza rosada, y poco a poco le fui metiendo a mi boca. Riquísimas mamadas estabamos recibiendo, yo en mi culo, el otro en su verga que me metía hasta la garganta. Abrí los ojos y los otro cuatro ya estaban sin pantalones, alrededor de nosotros, masturbándose con tremenda escena, como sacada de videos porno. Mi verga estaba a reventar, cuando el mayor se acercó por un costado, con una mano me acarició mis nalgas y con la otra mi pene. Estaba en un éxtasis de placer. Cuando escuché. – Tremenda putita nos hemos encontrado – – ¡Qué caray! Está noche nos deslecha a todos – Mi primer hombre se paró, nos empujó hacia el sillón, cayendo el rubio primero, con las piernas abiertas y su polla mirando al techo, después yo en cuatro, y detrás de mi sentí como su cabecita rozaba mi esfínter, poco a poco se fue abriendo camino, el dolor era prácticamente inexistente de lo dilatado que estaba, y el placer aumentaba a cada embestida que me daba, mientras se la mamaba al güerito, el otro comenzaba a sudar que gotas caían en mis nalgas rebotando en sus huevos. Los tres gemíamos de placer, cuando mi hombre comenzó a gritar que se venía, apreté y aflojaba repetidamente mi ano, para exprimir hasta la última gota de su leche, el rubio comenzó a follarme la boca con mayor velocidad y comenzó a lanzar chorros de espeso semen directo en mi garganta. Una vez llenita de leche, sacaron sus miembros de mi cuerpo, y fue el mayor que aprovechó ...
... que estaba sentada, me levantó mis piernas y las colocó en sus hombros, y me enterró su enorme verga en mi culo, casi de un sólo movimiento. Grité. Lo abracé de su cuello, y embistió como toro salvaje por unos quince minutos, mientras los demás se relajaban con sus tragos, sus cigarrillos o sus mutuas masturbaciones. – Este wey, parece que la va a romper – Exclamó uno de ellos que se pajeaba suavemente sentado a un lado de nosotros. Yo volteé a verlo, agarré su barbilla y lo atraje a mis labios. Me sentía la mujer más afortunada en ese momento. Cuando mi toro calenturiento soltó todo su esperma dentro de mí, sacudiéndo todo su cuerpo y hacerme estremecer de placer. Había llegado el momento de los dos chicos que se parecían entre ellos, los dos morenos claros, ojos marrones, barbas tupidas, músculos definidos y unas vergas de muy buen tamaño. Mateo escuché que se llamaba, se sentó en el sillón individual y me dijo «Ven preciosa y siéntate aquí» refiriéndose a su erecto pene; sin dudarlo me enterré yo mismo de un sentón todo su miembro, hasta que sus testículos tocaron mis redondas nalgas, las cuales me abrió con ambas manos y después de un minuto de estar subiendo y bajando en ella, Ricardo coloco su glande en mi entrada. Debo admitir que nunca había tenido un dos romano, y me puse algo nervioso, pero estaba ya tan dilatado, que al penetrarme esta segunda verga, el dolor fue mucho más tolerable, para poco a poco sentir más y más placer. Ricardo era quien embestía ...