1. Capítulo II: Primera tarea


    Fecha: 28/04/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alumnapervertida, Fuente: TodoRelatos

    —¿Ya estás despierta, hija? —
    
    Sentía una sensación aún recorriéndome el cuerpo entero. Ese día que conocí a mi Amo, o mejor dicho, esa madrugada, sentía algo diferente en mi cuerpo. Además de sentirme tan extasiada por ese rico orgasmo, me sentía sucia; sentía que había hecho algo realmente indebido, algo que una nena como yo no debería hacer y menos sabiendo que, en unas horas, justo a las 7 de la mañana, debía irse a la universidad a hacer un proyecto escolar con un equipo asignado anteriormente. (Ups… qué despistada soy, se me olvidó mencionarles eso).
    
    —Sí, mamá, ahorita bajo —
    
    Con pesar, me levanté de la cama. Me fui al baño y me limpié un poco para posteriormente entrar a bañarme. Ese día me puse un par de jeans de mezclilla, una camisa negra y una coleta alta, alisté mi mochila y antes de irme se me estaba olvidando un pequeño detalle… las sábanas. Todavía quedaba un pequeño rastro de lo que había hecho con este señor hace algunas horas atrás, quien ya tenía mi número y ya me estaba escribiendo.
    
    Ya se imaginarán lo emocionada que estaba… quería conocerme y quería saber de mí, sonreí al ver esa pequeña mancha y me mordí el labio. Rápidamente quité la sábana, la puse en la ropa sucia, me vi por última vez en el espejo, agradándome la vista que tenía frente a mí; figura joven y delgada, con senos insinuantes y un pelo largo hasta la espalda. Mis grandes ojos de color café que harán que te pierdas en ellos y una cara bonita, tomé mi mochila y bajé para ...
    ... irme.
    
    Recuerdo que, al llegar a la universidad, lo único que quería era salir para poder seguir hablando con ese profesor, a quien más tarde llamaría mi Amo, mi dueño. Por ahora, yo solo era una amiga y él, un amigo que me ayudaría a conocerme mejor, que me instruiría como todo buen profesor instruye a sus alumnas y claro, también me enseñaría cosas que ninguna clase podría enseñarme, recompensándome si hacía bien “mis tareas” ;)
    
    Esa tarde, después de trabajar en equipo y entregar lo solicitado a los profesores, me llegó un mensaje de él. Me dijo algo tan picante que me hizo mojar las braguitas de inmediato. Recuerdo el sonido de la notificación en mi celular y cómo sonreí como tonta colegiala al ver su nombre en la pantalla.
    
    Profesor:métete un dedito para que me digas qué tan mojada estás.
    
    Alumna pervertida: jaja, ¿cómo crees? Estoy en la universidad, haciendo trabajo en equipo.
    
    P: ¿acaso en tu uni no hay baños? Vamos, alumna, ve al baño y métete un dedito.
    
    A: entendido, profesor ;)
    
    Dejé de mensajear, puse mis cosas de dibujo en el restirador, respiré con las mejillas calientes y rojas, sintiendo una rara y desconocida sensación en ese entonces. Les dijé suavemente a mis compañeros:— Ahora vuelvo, voy al baño—. Me levanté y mientras caminaba por los pasillos de la solitaria biblioteca, sonreía preguntándome por qué lo hacía… ¿por qué obedecía a alguien que apenas había conocido hacía unas horas? ¿qué era lo que me movía a entrar al baño y deslizar mis dedos ...
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