-
Capítulo II: Primera tarea
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alumnapervertida, Fuente: TodoRelatos
... dentro de mí? Y al llegar, solo confirmé lo evidente: ya sentía que estaba empapada por él… y todo, únicamente, por unos simples mensajes. En ese momento, aquella chiquilla no lo sabía, pero más tarde lo comprendería: era el inicio de una aceptación y un ápice de libertad lo que la impulsaba. Y claro… esa alumna era muy pervertida; en cuanto entre al baño, desabroche mis jeans, baje el botón y me toqué suave para después meterme un dedito y confirmar lo mojada que estaba. Después regresé al salón, platiqué un poco con mis compañeros hasta que fue la hora de salida, nos despedimos y cada quien se fue a su casa, donde el resto de la tarde lo pase como un sábado familiar, es decir, en casa. Esa misma noche mi amo me mandó unos mensajes, muy atento me saludó, platicamos un rato y comencé mi primera tarea de perrita: “Tócate esta noche antes de dormir pensando en mí y graba un audio diciéndome las cosas que tu cuerpo y mente deseen expresar". Me quedé leyendo esas palabras una y otra vez, sintiendo cómo mi piel se erizaba e imaginé su voz ordenándomelo, susurrándome al oído esas palabras que tanto me excitaban, no solo porque hacía que volaran mi placer y fantasías, sino porque me tocaría, no como una niña solamente, sino como una mujer deseosa de que un hombre la escuche, una alumna caliente y morbosa de que su profesor le evalúe su tarea y, claro, una perra a dar rienda suelta a su deseo. Así que, ya sola en mi cuarto, me tumbé en la cama y apagué la luz, cerré los ...
... ojos y dejé que su imagen me invadiera. A pesar de que no lo conocía, pensaba en todo aquello que me excitaba de él y ese gesto de dueño que me hacía sentir suya. Llevé la mano lentamente por mi abdomen, bajando por mis muslos, rozando mi piel como si fueran sus dedos; me acaricié despacio, sintiendo mi respiración agitarse. Quería que el audio no fuera solo un sonido… Quería que él sintiera que estaba ahí conmigo, que podía escuchar cada suspiro, cada gemido ahogado, cada palabra que se escapaba de mis labios temblorosos:—Mmm… así, Amo… —susurré, imaginando su mano fuerte guiando la mía. Le conté en voz baja cómo mi cuerpo ardía, cómo mi mente estaba llena de él, cómo deseaba que mi cuerpo fuera suyo de verdad, cómo gemía por él, ese audio tan... exquisito para ambos que el solo pensarlo me hacía mojarme más. Apreté mis pechos, me ensalivé los dedos, me los metía, gemía su nombre: —Aaah, aaaaah, ahhhh, ayyy... . Qué rico... sí, sí —gemí, mientras sentía cómo mi estrecha vagina adolescente se apretaba en mis dedos, se amoldaba a su forma y pensé en cómo se sentirían los dedos de aquel maduro caliente en mí, cómo su voz me calentaría más y cómo me haría correr y venirme una y otra vez. Así continué, con esa expresión de perrita traviesa, mordiendo mi labio, mientras llevaba puesto ese blusón infantil. Sintiéndome extraña, sucia… y, a la vez, deseosa. Pensaba en ¿qué tan caliente se encontraba mi cuerpo y lo que emanaba de él para que una nena se tocará así? justo cuando ...