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Castígame por pecadora
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos
A veces me gusta vestirme de mujer, comportarme como una zorra y ser tratada como una puta. Cada cual tiene sus aficiones. En mi caso es una afición semisecreta, pero aprovecho las ocasiones en que es socialmente aceptable que un hombre se disfrace de mujer para sacar a relucir un poco a mi otra yo. Y claro, los carnavales son ocasiones sin parangón para esto. El último año me agencié un disfraz de monja de esos del chino, que de por sí no es muy sexy que digamos, pero lo combiné con unas medias de rejilla gruesa negras con liguero que me están de ututuy, con un tanga de hilo rosa y negro, y con un latiguillo de estos de sadomaso, lo que me daba bastante juego, ya que iba por ahí lanzando latigazos e increpando a la gente al grito “Pecadores, arrepentíos”, y cuando me miraban me levantaba la falda y enseñaba los muslámenes y un poco el culazo, para regocijo de la concurrencia que me reía la gracia con ganas. El mentado disfraz tuvo mucho éxito y dio pie a numerosos momentos de risa y cachondeo. Pero tuvo un efecto secundario, y es que entre las risas y la guasa se colaba también una que otra mirada lasciva, algún que otro comentario más lujurioso que bromista, algún que otro roce involuntario perpetrado con toda la voluntad...y eso, unido a que el propio tacto de la lencería sobre mi piel me pone tontorrona, a que la noche tiende a confundirme y a que una no es de piedra, estuve todos los carnavales más caliente que una burra paridora y haciendo esfuerzos titánicos ...
... para que una inoportuna erección de mi considerablemente grande miembro viril me echase a perder la estética del disfraz. Como además iba en compañía de mi exmujer y mejor amiga, que no es ni de lejos tan puta como yo y que aún está medio colgada por mí, fui un caballero a pesar de ser un poco dama también, y me porté bien, limitándome a beber como una cosaca, bailar como una posesa, cerrar todos los garitos y vacilar a todo dios. Pero sin darme ningún restregón con algún cabronazo en los baños de los bares ni nada de eso. Y eso que me hubiese gustado llevarme para lo oscuro a algún tipo dispuesto a ponerme de rodillas a adorar al cristo de los palotes, meterme el cirio pascual en el atrio y castigarme convenientemente por ser tan puta y no respetar los votos de la orden, a ser posible incluyendo un bautismo de leche caliente para redimir mi alma pecadora. Me quedó la espina. Pero me la tenía que sacar. Un par de meses después retomé el contacto con un viejo admirador secreto que siempre me estaba pidiendo que me vistiese de puta para recibirlo en mi cama, y decidí que era una buena ocasión para darme el gustazo y de paso dárselo a él. Le mandé un par de fotos con el culazo en pompa, mis nalgas separadas por el leve hilo del tanga que había llevado en carnavales, y otro par con mis muslámenes ataviados con las medias de marras y cayó al instante en mis garras. “Mañana por la mañana estoy ahí”, me escribió, mensaje que acompañó de una retahíla de fotos de su polla ...