1. Castígame por pecadora


    Fecha: 28/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... dura y descapullada, lista para la acción. No es que fuese una polla descomunal, pero sí más que suficiente para las exigencias de la operación. Y no es que este hombre fuese joven (54) ni guapo (no lo era en absoluto), pero tenía esas manos callosas, ese cuerpo compacto y peludo y ese acento áspero típico de los hombres de campo que me resulta tan irresistible. Y además era camionero, y yo tengo una especial debilidad por los camioneros…
    
    El caso es que llegó puntual como un reloj suizo, y yo le esperaba con mi toca cubriéndome el pelo, mi hábito negro, mi crucifijo al cuello, mis mitones de redecilla en las manos y mi lencería de puta barata debajo. Además me había limpiado y dilatado a conciencia porque si estaba la mitad de deseoso de darme con todo de lo que había parecido en nuestra charla, me iba a llegar a lo más profundo, y no precisamente del alma.
    
    Cuando entró y me vio pareció quedarse algo cortado. Adiviné que la toquilla de monja de las fotos y lo que le conté del carnaval no habían llegado a ser percibidos por su cerebro, obnubilado por la visión de mis muslos de jamona y mi culazo incitador y pecaminoso.
    
    “Hombres…”, pensé.
    
    Tampoco hubo mucho problema, en cuanto me arremangué un poco y le enseñé las piernas con las medias se puso medio loco y empezó a morrearme con tal intensidad que apenas me dejaba respirar. Me agarró del culo con fuerza y se restregó contra mí con ansia. Le empujé sobre el sofá, le quité la ropa a tirones y me arrodillé ante él ...
    ... como si fuese a rezarle al tío bueno ese de las barbas que está en la cruz marcando paquete.
    
    -¿Qué buscas, puta?
    
    Como era una pregunta retórica, no la contesté. En lugar de eso agarré su polla dura como un palo y empecé a lamerla con fruición, a besarla, a darle lengüetazos a sus cojones peludos, a mirarle con expresión de zorra salida…
    
    -Chupa, puta, chupa…
    
    Acepté de buen grado la voluntad del señor, del señor camionero me refiero, claro, y empecé a mamarle la tranca con ansia, llenándola de babas y tragándomela hasta los mismísimos huevos, soportando las arcadas con cristiana resignación. Él me miraba con ojos feroces y se relamía.
    
    -Quítate eso, puta, desnúdate…
    
    Me levanté y me quité el hábito, pero me dejé la toquilla y el crucifijo, y naturalmente los mitones, el tanga y las medias.
    
    -Pero qué buena estás, jodía…
    
    Me puse a horcajadas sobre él y le besé intensamente. Sentí sus manos agarrándome el trasero con fuerza y su polla dura rozándome la ingle. Separé mi rostro del suyo y le ofrecí mis tetas, que como estoy gordita son casi iguales que las de una chica, y él empezó a manosearlas y a lamerlas de manera ansiosa y torpe pero tan apasionada que me sentí desfallecer.
    
    -Qué...buena...estássss…
    
    Me puso tan cachonda que mi polla pegó un respingo y se me salió del tanga, apuntándole amenazadora con su glande ya húmedo y cabezón. Temí por un segundo que se podría disgustar, pero en vez de eso adelantó su cabeza y me chupó el rabo delicadamente, como si ...