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Castígame por pecadora
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos
... estocadas se le resbaló la polla fuera y aprovechamos para cambiar de postura. -Siéntate en mi polla, zorra. Me senté de de espaldas a él y traté de clavarme su rabo pero estábamos tan pringados de lubricante, sudor y babas que se me resbalaba y no entraba. Me puse de cara hacia él y me senté, ahora sí, sobre su rabo, sintiendo cómo me entraba hasta el fondo. -Móntame, puta, móntame. Cabalga zorra. Lo hice. Le cabalgué como una posesa mientras me dio el resuello, y después me tumbé y abriéndome de piernas le dije, mirándole con cara de zorra. -Ven y castígame por mis pecados. Me levantó un poco el culo y me metió la polla de golpe. Una vez dentro, me agarró los muslos y empezó a follarme sin miramientos, dándome pollazo tras pollazo en toda la próstata y haciéndome gritar de placer. -Toma castigo, toma, puta… -Sí, así, dame duro… -Toma, toma… -Pellízcame los pezones… Él me pellizcaba las tetillas y me follaba como a una guarra. Empezaba a dolerme el culo, bastante de hecho, pero acepté la voluntad divina con resignación. Pero quiso la providencia que en un momento dado su polla resbalase fuera de mí. Le miré, sudoroso, crispado, los ojos inyectados en sangre. -¿Te queda mucho? -No...no mucho… -Pues ven aquí… Le hice ...
... sentarse en mi pecho, le arranqué el condón y empecé a comerle la polla con ansias renovadas. Él gemía de una manera que no se podía saber si gozaba o sufría, pero en todo caso su rabo no se bajaba así que seguí mamando como si me fuese la vida en ello. Cuando noté, por la tensión de su erección, por la cadencia de su respiración, por el temblor de sus piernas, que estaba a punto de correrse saqué su rabo de mi boca, empecé a lamerle los cojones y el perineo y apunté con su capullo a mi cara. El primer chorro de leche me dio en todo el careto. El segundo cayó en mi cuello. Para el tercero, agarré su rabo y lo dirigí a mis tetas, que quedaron pringadas y pegajosas con la leche de mi macho. Parte de la lefa cayó en el crucifijo, manchándolo aquí y allá. Cuando hubo acabado de eyacular le chupé un poco más el rabo, hasta que él ya no podía más, y luego le puse a chuparme las tetas y decirme guarrerías al oído (“eres mi puta”, “eres mi zorra”, “dame tu leche guarra”) mientras yo me hacía un pajote que terminó en una cascada de lefa a presión que nos bautizó a los dos, mojando nuestras caras congestionadas y sudadas, sonrientes, felices. Así fue como me redimí de mis pecados carnavalescos. Podéis ir en paz...a follar los unos con los otros como me han follado a mí...