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Concierto de Navidad
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos
... música. Los tres nos detuvimos frente a un escaparate cerrado, la luz cálida reflejándose en el cristal. Sentí el impulso de corresponder a su franqueza con algo igual de abierto. —Entonces, ¿qué tal si seguimos esa conversación con una copa en la mano? Ambas sonrieron al unísono. Victoria enlazó su brazo con el mío, Marija tomó el otro con naturalidad. Y seguimos caminando, como si la noche hubiera estado esperándonos desde siempre. Encontramos un bar pequeño, discreto, de esos que no llaman la atención pero que esconden un encanto especial. Luz tenue, sofás bajos, música de jazz suave de fondo y apenas unas pocas mesas ocupadas. Nos sentamos en un rincón, en un sofá amplio donde el espacio ya no marcaba ninguna distancia entre nosotros. Pedimos tres copas. El ambiente parecía envolvernos como una segunda piel. Hablaban con fluidez, pero ahora las palabras venían cargadas de insinuaciones más claras, de historias a medio contar que dejaban entrever complicidades pasadas. —Siempre hemos sido curiosas —dijo Victoria, girando su copa entre los dedos—. De niñas compartíamos secretos, y luego... algunas primeras veces también. Marija rió suavemente. —Crecimos entendiendo que la confianza podía ser el terreno más fértil para experimentar. Y que compartir no restaba, sino que sumaba. Las miradas eran cada vez más prolongadas. Los silencios, más elocuentes. El aire del bar, aunque fresco, parecía cargado de algo más denso y envolvente. —Una segunda copa ...
... suena tentadora —dijo Victoria de pronto, deslizándose hacia mí con un gesto juguetón—. Pero si soy sincera... estos tacones me están matando. Marija sonrió, apoyando la mano en su rodilla. —Y en casa tenemos buen vino. Y música. Y sofás mucho más cómodos. La propuesta no necesitaba más explicación. Asentí, sabiendo que esa noche aún tenía capítulos por escribir. Nos levantamos despacio, como si el bar fuera un escenario del que nos retirábamos para entrar en uno nuevo, más íntimo todavía. La ciudad seguía en calma mientras caminábamos hacia su casa. Pero ahora, cada paso parecía llevarnos más adentro de algo que ya había empezado a escribirse desde el primer cruce de miradas en el teatro. Al llegar, el edificio era tan elegante como discreto. Subimos por el ascensor en silencio, con esa clase de silencio que no incomoda, sino que anticipa. Al abrir la puerta, un cálido aroma a madera y algo floral nos recibió. Victoria se soltó el cabello con un gesto natural, dejando que cayera sobre sus hombros mientras caminaba hacia un mueble bajo donde comenzó a seleccionar vinilos. Marija desapareció un instante y volvió con tres copas y una botella de tinto en la mano. —Ponerse cómodas es la regla número uno —dijo Victoria, mientras una melodía suave llenaba el salón. Me dejé caer en un sofá ancho, rodeado de cojines, y observé cómo cada movimiento de ellas parecía coreografiado con la suavidad de quien no necesita disimular. —Tengo que confesar algo —dije, ...