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Concierto de Navidad
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos
... levantando la copa con una sonrisa ladeada—. Todavía no termino de saber si esto es una cámara oculta... o si vais a robarme. O, peor aún, vender mis órganos en el mercado negro. Se produjo un silencio breve, y luego ambas estallaron en carcajadas. —¡No serías el primero en pensarlo! —dijo Victoria, divertida. Marija asintió entre risas, cruzando las piernas mientras tomaba asiento frente a mí. —Algunas personas se han sentido así. Abrumadas, quiero decir. Hay algo en nuestra forma de estar juntas... que desconcierta. —Pero nunca hemos robado nada. Al menos, no más que un par de corazones —añadió Victoria con una sonrisa cómplice. El ambiente se volvió aún más íntimo. La luz cálida, el murmullo del vinilo girando, las risas suaves que daban paso a silencios densos. Marija se acercó con su copa, sentándose a mi lado, tan cerca que su pierna rozó la mía con naturalidad. Victoria, frente a nosotros, bailaba apenas, moviendo los hombros al ritmo pausado de la música. Se descalzó, dejando los tacones a un lado, y caminó hacia nosotros, bajando al suelo frente al sofá. Me miró con una mezcla de dulzura y picardía. —A veces —dijo en voz baja—, lo que empieza como una broma... se convierte en la historia que no sabías que querías contar. Marija dejó su copa sobre la mesa y giró suavemente mi rostro hacia ella. No dijo nada. Solo me miró, como si el siguiente gesto ya no necesitara permiso. El aire estaba cargado de algo más que deseo. Era una ...
... confianza tejida a fuego lento. Una invitación clara, sin prisas. Y yo, por primera vez en mucho tiempo, me sentí exactamente donde debía estar. Victoria tomó entonces la palabra, con una cadencia casi ceremonial. Se levantó despacio, caminó hasta una pequeña cómoda de madera y extrajo de uno de sus cajones un pañuelo de seda rojo oscuro, que dejó deslizarse entre sus dedos. —¿Sabes? —dijo, mientras regresaba—. Marija era tímida de niña. Pero tenía una mirada que lo decía todo. Era capaz de ver más allá del ruido, del gesto. Siempre ha tenido esa dulzura silenciosa que se cuela sin avisar. Marija sonrió sin bajar la mirada, como si ya supiera lo que venía. —Y siempre ha sido muy sensorial —continuó Victoria mientras se situaba detrás de ella—. Incluso cuando le privas de un sentido, los otros se abren como flores al sol. Con movimientos suaves, Victoria le vendó los ojos con el pañuelo. Marija no se inmutó, solo dejó que la tela cubriera su vista con una paz confiada, una rendición consciente. Yo observaba en silencio, fascinado por la escena que se desplegaba ante mí. Dos bellezas distintas, dos presencias magnéticas. Victoria, con su energía chispeante, liderando el momento con soltura; Marija, entregada a la experiencia con una dulzura que no necesitaba palabras. Entonces, se acercaron la una a la otra. Victoria tomó el rostro de Marija entre sus manos y la besó, lento, con una ternura contenida que hablaba de muchos inviernos compartidos. El beso fue largo, ...