1. Concierto de Navidad


    Fecha: 28/04/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos

    ... el resto de su cuerpo comenzaba a hablar con un lenguaje nuevo. Su respiración, antes tranquila, ahora adquiría un ritmo leve pero perceptible, como si una corriente subterránea hubiera empezado a recorrerla. No hacía falta ver sus ojos para notar que estaba plenamente presente, que entendía el lugar en el que se encontraba, y lo aceptaba con una paz vibrante.
    
    Victoria, de pie a su lado, la observaba con una atención que parecía antigua, ensayada a lo largo de años de confidencias y descubrimientos. Su rostro, ahora más serio, casi solemne, se volvió hacia mí. No hablaba, pero en su mirada había algo que lo decía todo: una invitación al asombro, una advertencia suave de que lo que estaba ocurriendo allí no era un juego, sino un ritual.
    
    Entonces, como si guiara una ceremonia invisible, Victoria llevó una mano a la nuca de Marija, sus dedos deslizándose entre el cabello con naturalidad, y con la misma dulzura con la que se cierra un libro querido, presionó con suavidad, empujándola apenas hacia adelante. Fue un gesto lento, contenido, pero lleno de intención. Marija se dejó llevar sin resistencia, como si esa entrega formara parte de sí misma, como si, al arrodillarse aún más, estuviera abriéndose desde lo más hondo.
    
    Yo, que hasta entonces me había mantenido inmóvil, sentí cómo el tiempo perdía sus bordes. No sabía si estábamos en un salón cálido de una ciudad cualquiera o en un espacio fuera del mundo, creado solo para esa noche. Marija, con la frente ahora cerca de ...
    ... mi cuerpo, era una figura casi mítica, serena y entregada. Y Victoria, detrás de ella, parecía una guardiana de algo sagrado, midiendo cada gesto, cada sombra en mi rostro.
    
    La respiración de Marija se volvía más perceptible, acompasada y serena, como si cada exhalación tejiera con paciencia el momento. Aún con los ojos vendados, sus labios dibujaban una curva leve, receptiva. Arrodillada frente a mí, guiada por la presión suave y firme de Victoria en su nuca, se inclinaba con una serenidad que rozaba lo ceremonial. Su rostro quedó a la altura de mi cuerpo, y fue sobre la tela de mi ropa, donde la tensión se había acumulado, que sus labios comenzaron a explorar, con una devoción callada y firme.
    
    Victoria, de pie tras ella, mantenía una mano sobre su cabeza, acariciando con una ternura acompasada, como si acompañara cada movimiento de Marija con la atención de quien ha conocido todos sus gestos. Yo, inmóvil ante ellas, sentía cómo el deseo adquiría una textura nueva: reverente, compartida, guiada por una complicidad que no buscaba provocar, sino honrar el instante.
    
    Mis manos, hasta entonces quietas, acudieron a su rostro. El contacto fue liviano, apenas un roce con los pulgares sobre sus pómulos, luego descendiendo hasta delinear su mandíbula, el contorno de sus labios. Ella se mantuvo en su posición, dejándose llevar con la calma de quien sabe escuchar con la piel.
    
    Victoria se acercó, susurrando algo que no entendí, pero que hizo que Marija sonriera. Fue entonces ...
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