-
La casa grande
Fecha: 05/05/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: slipper, Fuente: TodoRelatos
... nosotros, por ejemplo ella nunca fue azotada por nadie, al revés era ella la que podía castigar y de hecho de vez en cuando lo hacía a su pinche, una chica rubia llamada Carmina, bastante desarrollada para su edad, muy trabajadora pero también muy nerviosa, algo que le costaba alguna zurra de vez en cuando. Por otro lado estaban las chicas para todo, limpiaban, lavaban, y ayudaban en lo que hiciera falta siempre que podían estaban juntas, Luisa de 19 años, morena pelo largo ojos oscuros y algo más resuelta que su amiga e inseparable Lola, que era más bien rubia, un año menor, un poco más baja y de un carácter más dócil y apocado, ambas eran conscientes de que estaban allí para obedecer y ser mandadas, pero Luisa siempre fue más rebelde y desde luego era la que llevaba la voz cantante en el dúo. Y por último, en la base de la pirámide estábamos mi amigo Luis y yo, Luis se dedicaba en cuerpo y alma a los animales, tanto a los de granja que proporcionaban alimento a la Casa, conejos, gallinas, pollos, perdices, huevos… como a los caballos, que eran capricho personal del amo, y para desgracia de él, su jefe inmediato era don Héctor que llevaba martirizado a mi pobre amigo Luis. Yo me dedicaba a todo lo que me mandaba mi mentora que era doña Pilar, y os puedo asegurar que no me faltaba trabajo, no me dejaba respirar, pero no podía estar más contento, eran trabajos livianos comparados con lo que había fuera. En una de las esquinas de la casa, en un semisótano estaban ...
... las cocinas y la despensa, en el centro se extendía una gran mesa de madera con bancos corridos donde desayunábamos, comíamos, cenábamos y descansábamos todo el personal, era nuestra sala de máquinas aquello era el paraíso, sobraba la comida y había normalmente un ambiente relajado e incluso de bromas entre nosotros, era sin duda mi lugar favorito, sobre todo a la hora del desayuno, pero no todo era de color de rosa. No llevaba ni una semana cuando en uno de aquellos desayunos de los que tanto disfrutaba de repente entró don Héctor, el nunca se dignaba estar con nosotros, pese a ser un criado más, siempre se creyó por encima, y nos trataba con desprecio, y cuando podía con crueldad, de repente se hizo el silencio. -Buenos días. Dijo con altanería. -Buenos días don Héctor, dijo el pobre Luis que lo temía como a una nube de piedra. -¿Se pude saber que pasa esta mañana que los caballos no tienen heno? -Don Héctor, ya he limpiado las cuadras, y ahora mismo voy a echarles el heno. -¿Te crees más importante que los caballos? -No don Héctor, siempre lo hago así, limpio la cuadra y después… -Basta ya!!! me parece que tú no entiendes otro idioma. Entonces se fue para el pobre chico y cogiéndolo de una oreja lo sacó para fuera. Todos sabían, yo todavía no, que se dirigían a las cuadras, y allí el muchacho recibiría una buena paliza con la vara, o con el cinto, así que ante tamaña injusticia, doña Pilar trato de interceder. -Luis es un buen chico, don ...