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El reencuentro con mi sobrina
Fecha: 10/05/2026, Categorías: Hetero Incesto Autor: martin santome, Fuente: SexoSinTabues30
... danza de atracción y represión, donde ambos sabíamos que una vez cruzada la línea, no habría vuelta atrás. Seguía soñando con ella, susurrando su nombre en la oscuridad, esperando en vano que esos momentos se desvanecieran con la luz del día. Pero en lo profundo, sabía que el deseo solo crecía, alimentado por cada encuentro casual, por cada sonrisa encubierta. Y aunque la culpa y el miedo eran compañeros constantes, también lo era la ineludible certeza de que ella y yo estábamos en un viaje sin retorno, movidos por una fuerza más grande que nuestra razón, arrastrados por las sombras y deseos que solo nosotros podíamos entender. Se quedo desnuda en una esquina y me dijo para tu galería – toma pues —No puedo creer que estemos haciendo esto —murmuró, su voz entrecortada y cargada de emoción. —amor —susurré, pero mi voz se quebró. Ella me interrumpió, vino hacia mi, la atraje y sus labios reclamaron los míos otra vez. Era como si temiera que, si hablábamos, la realidad se colara entre nosotros y rompiera lo que habíamos construido. Mis manos encontraron su espalda, acariciando su piel mientras la presionaba contra mí. Cada contacto era una promesa, una rendición a lo inevitable. Fue entonces cuando ocurrió algo inesperado. Desde el pasillo, un ruido sordo rompió el silencio. Nos quedamos quietos, respirando pesadamente mientras escuchábamos con atención. Por un momento, ambos nos congelamos, como dos adolescentes atrapados en el acto. Ella soltó un suspiro ...
... nervioso y se apartó ligeramente, su mirada perdida en la puerta. —¿mi papa? —preguntó en un susurro, sus ojos ahora llenos de una mezcla de miedo y adrenalina. —No lo sé —respondí, mi mente aún nublada por el deseo. Nos quedamos inmóviles, escuchando el eco de nuestros propios corazones. No hubo más ruidos, solo el latido rítmico y ansioso de la sangre en nuestros oídos. Al salir al pasillo, vimos que la puerta del apartamento estaba entreabierta. Un escalofrío recorrió mi espalda. La dejé entreabierta, lo sé bien, pero nunca pensé que alguien podría entrar. Pensé que era solo un malentendido, pero algo en la atmósfera se sintió diferente, cargado de una tensión que no era solo nuestra. Regresamos tras nuestros pasos… El corazón lo tenia a mil. —amor, no sé si esto es una buena idea… —intente decir, pero mis palabras murieron cuando ella colocó su mano en mi verga. —No puedo dejar de pensar en ti —susurró ella, su voz entrecortada y cargada de emoción—. Sé que esto está mal, se hizo silencio. Sentí cómo el calor subía por mi cuerpo. Intente resistirme, pero el roce de su mano en mi verga, la cercanía de su cuerpo desnudo, el olor dulce y fresco de su sudor, estaba atrapado. Antes de que pudiera procesar lo que estaba sucediendo, ella me dijo que la besara. la alce desnuda y la bese. Esta vez no había tropiezos ni pretextos. Fue un beso consciente, lleno de urgencia y pasión. Sus labios se movieron al unísono, enredándose en un beso hambriento que ...