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Compañeros - Capítulo 27: Costa Azul caliente
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... en la bañera. Las gotas resbalaban por sus pechos y su vientre, y Miguel la miró fascinado; parecía una diosa emergiendo del mar. Carlota sonrió con atrevimiento y se arrodilló en la bañera entre las piernas de él. Tomó el miembro erecto de Miguel con una mano bajo el agua, acariciándolo lento de la base a la punta. Luego se inclinó y lo tomó en su boca de golpe, sin avisar. Miguel soltó un sonoro gemido, hundiendo los dedos en el cabello mojado de su novia. —Oh, Car… —jadeó, cerrando los ojos mientras la sentía chuparlo con avidez. Carlota disfrutó unos momentos saboreándolo, deleitándose con cada reacción de Miguel. La situación —estar haciéndole una mamada en una bañera de hotel, con la posibilidad de que sus padres estuvieran en la habitación contigua dormidos— añadía un toque de adrenalina traviesa. Ella lamía y succionaba, hundiendo la cabeza rítmicamente bajo el agua espumosa, sin importarle mojarse entera. Miguel la observaba con la cabeza echada hacia atrás, completamente entregado al placer que ella le brindaba. Cuando intuyó que él estaba cerca de su límite, Carlota soltó su miembro con un último lametón y volvió a ponerse de pie dentro de la bañera. Miguel abrió los ojos confundido por la interrupción, pero enseguida entendió las intenciones de su novia cuando ella alzó una pierna para pasarla por encima de él y se acomodó a horcajadas sobre sus muslos. —Ahora dentro de mí… —susurró ella, sosteniendo la base del pene de Miguel para alinearlo con su ...
... entrada bajo el agua. Ambos gimieron de pura delicia cuando Carlota se dejó caer despacio, empalándose en él centímetro a centímetro. El agua tibia los rodeaba mientras ella empezaba a moverse, balanceando las caderas en un vaivén erótico. Miguel la tomó por la cintura, guiándola, y atacó sus pechos con la boca, chupando y mordisqueando los pezones que goteaban agua. Carlota clavó las uñas en los hombros de Miguel para afirmarse y aceleró el ritmo de sus cabalgatas. El chapoteo del agua acompañaba sus movimientos. Tuvo que morderse la mano para no gemir muy alto cuando el pene de Miguel rozó ese punto maravilloso en su interior repetidas veces. Miguel jadeaba contra el escote de Carlota, ya perdido en la sensación de su novia montándolo con tal fervor. La ayudó alzando sus caderas bajo el agua para encontrarse con cada descenso de ella. Notaba las paredes cálidas y estrechas de Carlota envolviéndolo, dándole el más exquisito de los masajes íntimos. —Así… justo así, preciosa… —la animó con voz entrecortada. A Carlota le bastó eso y un par de movimientos más. Con un gemido contenido, se aferró al cuello de Miguel mientras alcanzaba el clímax. Sus paredes internas palpitaban alrededor de él bajo el agua, y por poco el orgasmo la hace resbalar, pero Miguel la sostuvo firme, prolongando su éxtasis con embestidas hacia arriba, buscando su propia liberación. Un minuto después, él también llegó al límite; abrazó a Carlota contra sí con fuerza mientras eyaculaba profundamente ...